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Agencias
Publicado el jueves, 12 de mayo del 2016 a las 13:00
Brasilia, Brasil.- La presidenta brasileña Dilma Rousseff vivía este miércoles sus últimas horas de mandato, durante los maratónicos debates en el Senado para decidir si sería sometida a un juicio político.
Tras meses de crisis que tienen en vilo al gigante sudamericano, el plenario de la Cámara alta decidía si la Presidenta debe ser juzgada por un “crimen de responsabilidad”, al utilizar préstamos de bancos estatales para tapar agujeros del presupuesto durante su campaña a la reelección.
Hacia las 02:00 horas, tiempo de Brasilia, 38 senadores expresaron su apoyo al impeachment por 15 en contra. Cifra que se acercaba a la mayoría simple de senadores presentes, necesaria para apartar a Rousseff del poder durante hasta 180 días, mientras dura el proceso.
La votación se iniciaría cuando todos culminaran su exposición de motivos, previsiblemente muy entrada la madrugada de este jueves.
Una vez suspendida, Rousseff, la exguerrillera izquierdista de 68 años, que en 2011 asumió como la primera presidenta de Brasil, será reemplazada de manera automática por su vicepresidente, Michel Temer, de 75 años, su exaliado del partido de centroderecha PMDB, ahora enemigo.
Otra funcionaria de la Presidencia describió el clima como “muy triste”. “Muchos de nosotros estamos buscando nuevos empleos. No queremos trabajar para el vicepresidente”.
Durante el juicio político, la Mandataria permanecerá en la residencia oficial, el Palacio de Alvorada, posiblemente recibiendo la mitad de su salario.
La Plaza de los Tres Poderes, el corazón del Gobierno brasileño usualmente repleta de transeúntes y tráfico, fue cerrada al público y lució desierta.
‘Traumático’
Rousseff fue reelegida en octubre de 2014 por cuatro años, pero su elevada popularidad, impulsada por programas sociales que sacaron a millones de la pobreza, se ha hundido al 10% en medio de una recesión económica que se anticipa como la peor en décadas.
Su desgaste fue agravado por el megafraude descubierto hace dos años en la estatal Petrobras, que tiene en la mira a decenas de políticos de su PT y a aliados, así como a poderosos empresarios.
La Mandataria no es blanco de ninguna investigación o acusación por corrupción.
Rousseff acusa a Temer de orquestar un “golpe moderno” en su contra, y aduce que gobernantes de la oposición que la precedieron, practicaban las mismas maniobras fiscales de las que se le acusa.
“Voy a luchar (contra la destitución) con todas mis fuerzas, usando todos los medios disponibles”, prometió el martes esta exguerrillera, torturada y encarcelada durante la dictadura militar.
‘Tarjeta roja’
La leyenda del futbol brasileño y ahora senador, Romario, se pronunció a favor de la apertura de un juicio político a la presidenta Rousseff.
“Después de todo lo que leí, escuché y comprendí, llegué a la conclusión de que sí, hay indicios de crímenes de responsabilidad cometidos por la Presidenta de la República, y votaré por la apertura del proceso de impeachment”, afirmó desde el estrado el senador socialista por Rio de Janeiro.
Más nervioso de lo habitual, y muy lejos de aquel descaro que le caracterizó como futbolista, Romario reiteró su posición a favor de la destitución de Rousseff, como ya había avanzado.
“Hoy (miércoles) no es un día fácil para nadie que tenga que tomar una decisión como ésta.
“Quien esté tranquilo, seguro que no está dando la debida importancia al momento sensible que vive el país”, explicó poco después en redes sociales.
Romario, de 50 años, fue uno de los 21 legisladores que formaron parte de la comisión especial que analizó en la Cámara alta el pedido de destitución contra la Presidenta, antes de someterlo al histórico Pleno de este miércoles.
Vacían oficina
El periódico brasileño O Estado de Sao Paulo, publicó que Rousseff empacó todas sus pertenencias personales en su oficina, en el Palacio de Planalto.
El rotativo añadió que las envió al Palacio de Alvorada, la residencia presidencial oficial.
La mudanza ocurrió el miércoles, en momentos en que el pleno del Senado sostenía la crucial sesión.
Entre las cosas que se enviaron al Palacio de Alvorada, estaban libros de Rousseff y fotografías de su hija y dos nietos.
Citando a miembros del personal de la Presidencia, el medio local añade que durante el día estuvieron funcionando sin parar las trituradoras de papel y los digitalizadores de documentos en la oficina.
LM
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