La reproductividad es un asunto personal. Pero es una tremenda responsabilidad porque incide en las decisiones reproductivas de cada persona.
Cada uno de nosotros debemos resolver nuestra reproductividad con un sentido responsable. Por ello les quiero compartir este correo que me envía una lectora: “Hola chicas, esto no tiene que ver con el asunto de los antifecundativos, pero me gustaría un consejo o una opinión al respecto.
“Hace unas semanas tuve relaciones sexuales con mi mejor amigo (cosa que ya había pasado más de una vez en este año), pero en esta ocasión no usamos método anticonceptivo, al día siguiente solo le pedí que por favor pasara lo que pasara, pues me ayudara y apoyara con su parte de responsabilidad y su respuesta fue: ‘si quieres abortar te apoyo, pero a partir de ahí ya no te vuelvo a ver y dejamos de ser amigos’.
“Eso me dolió bastante, pues de verdad lo considero mi mejor amigo, desde ese entonces no nos hemos hablado para nada, no me ha escrito ni yo a él y, la verdad es que no sé qué hacer y justo hoy me llegó mi periodo, así que todo bien, pero en cuanto a la amistad no me gustaría perderla, pero no sé si valga la pena tener ‘amigos’ así, esperaba contar con su apoyo incondicional. Espero puedas aconsejarme o al menos darme tantito apoyo, pues la situación sí me pone triste”.
Lamento mucho que no tengas mucha confianza y estabilidad con ese compañero, el cual jamás te aportará una situación digna para compartir como seres humanos en ejercicio de los derechos humanos de ambos.
El amigo nunca jamás deberá decidir por los derechos reproductivos de ninguna persona, en particular porque está ejerciendo una opinión que tiene que ver con su propia formación y valores en incidencia de una persona ajena a él.
La decisión sobre la reproductividad solo es de una sola persona y es de quien ejerce la reproductividad. Y pedirle una opinión a un amigo, incluso aunque sea el preñador es un asunto de debate, pero sobre todo para fines pragmáticos.
Casi siempre que la vida reproductiva de una persona se altera es necesario reflexionar sobre su operatividad, y lo que esta nos indica es no confiar demasiado en quien nos engaña.
Cuando tenemos una relación lo mejor es la honestidad. En aras de la conservación de entornos que quizás puedan ser mejorados. Si este individuo es tu amigo, te pido por favor compartirle tu estado emocional y de cómo la has pasado.
No creo que sea posible en matrimonios ni alianzas, requieren de demasiado trabajo y terapia. Aléjate de esa persona. Es un jale. Espero que lo asuman como tal, en un tiempo en que las relaciones no son a la monogamia ni a la dulzura elaborada del amor romántico y romantizado.
En cualquier momento en que las demandas de la pareja sean violatorias de nuestros derechos humanos es preciso salir de ahí.
Espero que puedas separar pragmáticamente estas relaciones que a la larga podrían impedirte vinculaciones afectivas más saludables.
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