Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
El diagnóstico tardío de la enfermedad renal le cuesta a México casi 70 mil vidas al año Cristiano Ronaldo alcanza los 985 goles con un triplete ante el Al Kholood Patrick Stewart e Ian McKellen: El ‘bromance’ que conquistó Hollywood España busca respuestas sobre segunda grave tragedia ferroviaria de este 2026 Exfiscal Guillermo Zuany, coacusado por operativo con la CIA en Chihuahua, frena orden de captura

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

AMLO destruye instituciones y crea bodrios

Por Salvador García Soto

Hace 5 años

Al paso que va, la cuarta transformación que encabeza el presidente López Obrador le va a dejar como herencia a los mexicanos una destrucción del sistema institucional en la administración pública, una Presidencia tan omnímoda como la del pasado y sin suficientes contrapesos autónomos y constitucionales y algunas nuevas instituciones y dependencias hechas y nombradas más por caprichos ideológicos y políticos que con criterios de eficiencia, funcionalidad y atención de las necesidades más apremiantes de los mexicanos.

Porque hasta ahora en lo que se ha enfocado y especializado el Presidente no es en ver cómo el Gobierno y la administración pública pueden funcionar mejor y ser más eficientes, en cómo tener servicios de Gobierno más ágiles y rápidos. Todo lo que ha hecho López Obrador es cuestionar y desmantelar, con el puro argumento de la austeridad, pero sin criterios de eficiencia y mucho menos sin estudios ni análisis técnicos, las instituciones y dependencias que había en el Gobierno federal, algunas para desaparecerlas e integrarlas como áreas o apéndices de otras dependencias y las más para cambiarlas por otras que, con un nombre ideologizado afín a su 4T, no se vuelven necesariamente mejores ni más eficaces y en varios casos han llegado a generar un caos y empeorado los servicios que prestan a la ciudadanía.

El Seguro Popular, por ejemplo, arrasado y desmantelado con un argumento de corrupción, que sin duda era válido, pero no justificaba eliminar totalmente las áreas que sí funcionaban, fue sustituido por un Instituto del Bienestar que, a la fecha, y en plena pandemia del coronavirus no ha demostrado ser ni más eficiente ni hacer honor a su nombre al haber afectado la mayoría de los servicios.

Otro ejemplo incuestionable de esas “transformaciones”, ordenadas desde Palacio y que han dado pésimos resultados es el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, que más allá del propagandístico nombre, resultó ser peor que su antecesor, pues a pesar de su nombre y en una paradoja casi cómica, se dedicó a robarse lo robado y fue descubierto realizando subastas amañadas, desmantelando joyas y bienes decomisados y haciendo tratos con empresarios a los que les vendían terrenos a precios de ganga.

La lista podría seguir con la CNDH, a la que el Presidente se empeñó en mandar a una amiga y seguidora suya como Rosario Piedra Ibarra que, con el aval de la mayoría de Morena en el Senado, llegó a desmantelar y casi invisibilizar a una de las más grandes instituciones autónomas creadas para la defensa de los derechos humanos y ciudadanos. Hoy, cuando la CNDH ha perdido relevancia y está casi ausente de todos los casos graves de violaciones que se comenten a diario en México, ya hay incluso una propuesta para “transformarla” en la Defensoría del Pueblo, en otro intento que antepone lo ideológico a la eficiencia y el servicio a los mexicanos.

Por eso, ahora que López Obrador se ha propuesto continuar con su plan de desmantelamiento o “transformación” de instituciones y enfoca sus baterías a dos institutos autónomos fundamentales, como el Inai y el Ifetel, es necesario voltear a ver cuánto de lo que han desaparecido o cambiado en la 4T de la estructura institucional del país realmente ha sido para mejorar los servicios que prestan, los derechos que tutelan o los problemas que atienden de los mexicanos y cuántas de las nuevas dependencias o instituciones creadas o controladas por este Gobierno solo han empeorado la problemática que debían resolver.

Dice la Biblia, a la que es tan afecto el Presidente, “por sus frutos los conoceréis”. Y hasta ahora los frutos que ha dado este Gobierno no son mejores. La 4T y AMLO destruyen instituciones y lo que crean en su lugar son bodrios que no sirven.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 11 horas

Circo en Reforma

Hace 11 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 11 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta