En marzo de 2019, López Obrador envió una carta al rey Felipe VI de España y al papa Francisco solicitando que tanto la corona como la iglesia católica pidieran perdón por los abusos cometidos durante la conquista española hace 500 años.
López Obrador insistió en que ambas instituciones debieran “ofrecer una disculpa pública a los pueblos originarios que padecieron de las más oprobiosas atrocidades para saquear sus bienes y tierras y someterlos desde la Conquista de 1521 hasta el pasado reciente”.
Pero haber, seamos sinceros, ¿cuál es la finalidad del Presidente para solicitar una disculpa por algo que ocurrió hace tanto tiempo? y además que trajo consigo múltiples beneficios: como usar el idioma más hablado en el continente, una moneda de uso mundial, supresión de sacrificios humanos, etc.
Claro que como mexicanos siempre defenderemos con patriotismo ante otras naciones a nuestro país, tanto del racismo como de la violencia o la injusticia. ¿Pero usted ve algún beneficio pedir disculpas por la Conquista? Nosotros quizás no, pero AMLO sí: acaparar los titulares y
polemizar.
En su momento, España rechazó con toda firmeza cualquier posibilidad de pedir disculpas y hasta la fecha las reacciones siguen siendo nota. En la semana el expresidente del Gobierno español, José María Aznar, defendió la hispanidad frente al “indigenismo” e incluso ironizó sobre el origen del nombre y apellidos de Andrés Manuel López Obrador.
Ahora, cuando uno observa las estadísticas de “procesos de disculpa” que han tenido lugar en el mundo, las disculpas más frecuentes son las que que se dan entre estados soberanos. En este caso, las disculpas son parte de un juego diplomático. Y las menos frecuentes son los casos de perdón hacia una antigua colonia en su conjunto, que sería donde encajaría la petición de AMLO.
Ante la carta de AMLO fueron varios los historiadores tanto mexicanos como españoles que dijeron tener serias dudas al respecto: por ejemplo de la responsabilidad en la Conquista de los propios indígenas aliados de Hernán Cortés, cuyo papel está documentado.
Aunque los responsables del pasado no estén claramente definidos, los protagonistas de hoy, sí lo están y en este caso son el Estado mexicano y el español, así como sus correspondientes ciudadanías.
Creo que si ambos se hubiesen puesto previamente de acuerdo para explorar conjuntamente las responsabilidades de la Conquista y sus consecuencias que alcanzan hasta hoy, podríamos hablar incluso de un mucho mejor acercamiento entre países.
Pero la situación se ha dado de manera muy distinta: a lo AMLO. Enviando una carta de manera unilateral para generar polémica y acaparar los medios, que por supuesto ha sido rechazada de plano por su homólogo español. Si esta dinámica de confrontación persiste, habría que considerar las potenciales consecuencias diplomáticas.
Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Exdiputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.
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