Con su clásico cinismo y su habitual fanfarronería, López Obrador retó a Felipe Calderón a probar que su Gobierno “es aliado del narcotráfico”.
Así lo dijo el Presidente mexicano apenas ayer lunes: “Nosotros no somos iguales, si tiene pruebas de lo que fue a decir (a España), que las presente, yo no establezco relaciones de complicidad con nadie, pero también me pongo a pensar que de mentir así, de actuar con esa hipocresía no es privativo o no es una conducta solo de Calderón”.
Y es que días antes el expresidente Calderón había participado en una convención del Partido Popular, en España, en donde aseguró que la petición de perdón a la Corona española por supuestos agravios a los pueblos originarios -durante la Colonia-, solo era una cortina de humo para ocultar los nexos del Gobierno de Obrador con el crimen organizado.
Lo cierto, sin embargo, es que están a la vista de México y del mundo las pruebas de que el de López es un Gobierno aliado de distintos cárteles criminales a los que no solo defiende abiertamente, sino que solapa de manera oficial. ¿Aún lo dudan?
1.- La más reciente muestra de esa alianza la ofreció el propio Obrador en la “mañanera” del pasado 1 de septiembre, cuando sin más datos que su palabra dijo que el incendio intencional de la discoteca Baby’O de Acapulco “no se puede acreditar al crimen organizado”.
Todo ello a pesar de declaraciones de empleados y de un video que confirman las acciones criminales. Sí, López solapa al (CJNG) presunto responsable del atentado. ¿Así o más claro, Presidente?
2.- Días antes, y luego de dos “regalos bomba” -en Salamanca, Guanajuato y en Puebla, respectivamente-, el Presidente y su Gobierno se apresuraron a desestimar la posibilidad de actos terroristas. De nuevo la complicidad con las bandas criminales. ¿Así o más claro, Presidente?
3.- Muchos medios locales, otros nacionales y algunos internacionales retomaron las denuncias que también solapó el Tribunal Electoral en las elecciones de Sinaloa, Sonora, San Luis Potosí, Michoacán, Zacatecas y Baja California Sur, entre otras, en donde cárteles de “El Chapo” y (CJNG), se apoderaron de gobiernos estatales, alcaldías y diputaciones locales y federales.
Las denuncias no solo están en medios, en el INE y en el Tribunal Electoral, sino en organismos internacionales a donde, por ejemplo, Silvano Aureoles hizo llegar las pruebas de la narcoelección del pasado 6 de junio.
Peor, el presidente Obrador se negó a recibir al gobernador Aureoles para conocer las pruebas de la narcoelección en Michoacán. En cambio, el mismo Obrador premió a los gobernadores salientes de Sinaloa y Nayarit, por favorecer la victoria del crimen organizado en sus respectivas elecciones estatales. ¿Así o más claro, Presidente?
4- Pero la reina de las pruebas de la complicidad entre el gobierno de AMLO y el Cártel de Sinaloa es la liberación de Ovidio Guzmán, motejado como “El Chapito”, hijo de “El Chapo” y jefe real del Cártel de Sinaloa.
Todos saben que el criminal fue detenido el 17 de octubre de 2019 y liberado por el entonces secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo.
Días después, el propio López aceptó que él dio la orden de liberar a “El Chapito” y argumentó que había evitado un baño de sangre en Sinaloa.
5.- Y si bien abundaron denuncias y pruebas de la participación de la banda de “El Chapito” en las elecciones del llamado Corredor del Pacífico, también se dieron casos de escándalo, como el denunciado por el derrotado candidato de la coalición PAN, PRI y PRD en Sinaloa, Mario Zamora, quien aceptó haber perdido pero le pidió a los grupos criminales dominantes -como el Cártel de Sinaloa”- dejar en libertad a los políticos de la coalición “levantados” antes y durante le elección. ¿Así o más claro, Presidente?
6.- Pero existe un caso poco conocido y que es aún más escalofriante: el vínculo de Alfonso Durazo con la banda de “El Chapito”.
Como se dijo, Durazo Montaño fue el encargado de operar la liberación de su viejo amigo, Ovidio Guzmán, el 17 de octubre de 2019.
Pero la amistad entre Durazo y la banda de “El Chapo”, viene de lejos.
Resulta que Durazo contrajo nupcias en Culiacán, con Rocío Chávez Murillo, hija de Jorge Chávez Castro, reputado abogado sinaloense que, entre otros cargos, se desempeñó como procurador de Justicia de Sinaloa.
Algunos recuerdan que el 17 de febrero de 2003, en Culiacán, fue asesinado Chávez Castro. Pero lo que muy pocos saben es que antes del asesinato del suegro de Durazo, el exprocurador de Sinaloa era investigado por la PGR, por presuntos vínculos con el aún joven Cártel de Sinaloa.
En pocas palabras, hoy queda claro que Vicente Fox y López Obrador -cada uno en su respectivo gobierno-, pusieron la iglesia en manos de Lutero.
Y si dudan, vale recordar que en el gobierno de Fox, Durazo facilitó la fuga de “El Chapo” y, con AMLO, Durazo facilitó la liberación de “El Chapito”.
Y hoy, Durazo es gobernador de Sonora, gracias a sus amigos narcos, que también son dueños de Sinaloa, Baja California, Baja California Sur, Zacatecas y Michoacán, otras entidades. ¿Qué más quiere, presidente Obrador?
Al tiempo.
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