Internacional
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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 5 de enero del 2026 a las 08:18
Ciudad de México.- Bajo la consigna de “cumplir las demandas o seguir los pasos de Maduro”, la administración de Donald Trump ha planteado un ultimátum al círculo íntimo del chavismo: aceptar ofertas de amnistía y exilio o enfrentar una nueva oleada de ataques aéreos.
Tras el éxito de la operación del sábado con la captura de Nicolás Maduro, Washington utiliza la amenaza de acciones militares inminentes como su principal herramienta de negociación para doblegar a los funcionarios restantes y asegurar el control sobre el gobierno.
La información, revelada por Reuters, detalla que este plan de control externo se apoya en la vulnerabilidad de las defensas venezolanas y en la presencia masiva de la flota estadounidense frente a sus costas.
A pesar del desafío público de Caracas, los asesores de Trump ven en la presidenta interina, Delcy Rodríguez, una oportunidad para gestionar una transición política favorable a los intereses de EU.
La estrategia consiste en trabajar “tras bastidores” con Rodríguez, a quien perciben como una tecnócrata que podría ceder ante la presión para evitar un destino similar al de Nicolás Maduro, quien hoy espera audiencia en una celda de Nueva York.
Para forzar esta cooperación, EU mantiene activas las siguientes presiones:
• Incentivos de salida: Ofertas de amnistía o exilio seguro para quienes abandonen la línea oficialista, una opción que Maduro rechazó antes de su captura.
• Uso de la fuerza: El mantenimiento de una “espada” militar que incluye ataques contra leales al sistema y, como último recurso, el envío de tropas terrestres.
• Debilidad estructural: El aprovechamiento del daño ya infligido a los sistemas de defensa aérea venezolanos, lo que deja a los líderes actuales sin protección ante nuevas incursiones.
El secretario de Estado de EU, Marco Rubio, reforzó esta postura al señalar que la “cuarentena” sobre los envíos de petróleo es el principal mecanismo de asfixia financiera para obligar al cumplimiento de las exigencias de Washington.
Esta presión busca neutralizar a potenciales “saboteadores” como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, quienes controlan el aparato militar y tienen recompensas millonarias sobre sus cabezas.
La línea dura fue confirmada por el senador Tom Cotton, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, quien advirtió directamente al gobierno post-Maduro que deben comenzar a cumplir con las demandas estadounidenses si no desean terminar bajo custodia federal.
No obstante, el éxito de este control externo depende de que el Congreso mantenga el financiamiento para operaciones adicionales, un punto donde los demócratas podrían intentar debilitar la mano de Trump.
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