Tania Flores Guerra andaba de compras y paseando en las exclusivas tiendas de San Pedro Garza García cuando los agentes de Nuevo León la ubicaron y le echaron guante. La ex alcaldesa de Múzquiz se encontraba en la zona más exclusiva del municipio neoleonés, cerca del Sonora Prime y del hotel Safi, cuando fue detectada por agentes de investigación que tenían conocimiento de una alerta de captura vigente.
Los elementos de Nuevo León verificaron la información con autoridades de Coahuila, confirmaron la existencia de una orden de aprehensión por el delito de peculado y ejecutaron la detención. Ocurrió alrededor de las siete de la tarde del sábado. Tres horas después, Flores Guerra estaba en territorio coahuilense, ingresada al Centro de Reinserción Social Femenil de Saltillo. Ahí, un juez de control validó la legalidad de la captura. Ahí va a permanecer por lo menos hasta el jueves próximo, cuando será la audiencia para saber si se convierte o no en interna permanente en el Cereso femenil.
La captura de Tania Flores Guerra confirmó lo que desde hace días se comentaba en los círculos políticos de Coahuila: en la llamada “Floriza de Múzquiz” sabían que tarde o temprano se cumplimentaría una orden de aprehensión. Por eso llamó la atención el activismo repentino de Tania, de su hermano Antonio Flores Guerra y de Ricardo Mejía Berdeja, quienes en fechas recientes hicieron escala en la Ciudad de México para presentar denuncias, ofrecer declaraciones y construir una narrativa de persecución política.
Como se comentó en Palacio Rosa Vespertino, el intento era claro: vacunarse en la opinión pública antes de que avanzaran los procesos legales. La detención de la ex alcaldesa de Múzquiz por una investigación relacionada con peculado demuestra que el riesgo era real y que ellos mismos conocían el tamaño del problema. La duda ahora es quién sigue.
La detención de Tania Flores Guerra dejó al descubierto que la ex alcaldesa de Morena está sola. Luego de su captura, no hubo pronunciamientos de Morena, a nivel estatal ni nacional. Tampoco alguna figura de peso salió a defenderla, cuestionar el proceso o siquiera expresar solidaridad pública.
El círculo de respaldo se reduce prácticamente a los de siempre. Su hermano, Antonio Flores Guerra; líder de la “floriza”; y Ricardo Mejía Berdeja, diputado federal del Partido del Trabajo y principal aliado (empleado) del grupo. Fuera de ellos, hay silencio. Ni dirigentes, ni legisladores de Morena. Tania y la Floriza están aislados.
Mientras todo esto sucede, el gobernador Manolo Jiménez Salinas apareció este domingo en el primer lugar de aprobación entre los mandatarios de la región noreste del país, con 64 por ciento de respaldo ciudadano, de acuerdo con un ranking difundido este fin de semana.
En segundo lugar figura Ricardo Gallardo, del Partido Verde, en tercero Samuel García, de Movimiento Ciudadano, y en cuarto la panista Maru Campos, de San Luis Potosí, Nuevo León y Chihuahua, respectivamente. Es decir, los cuatro gobernadores mejor posicionados de la región pertenecen a fuerzas distintas a Morena. Por algo será.
Reclamos guindas
En Morena Coahuila comienzan a surgir reclamos hacia el dirigente estatal, Diego del Bosque Villarreal. Hay militantes que cuestionan el interés que ha dedicado a respaldar políticamente a Ricardo Mejía Berdeja y a Antonio Flores Guerra, mientras guarda silencio frente a situaciones que involucran directamente a legisladores de su propio partido.
La inconformidad creció después de la última sesión del Congreso local, cuando Antonio Attolini Murra y Alberto Hurtado Vera fueron blanco de insultos y señalamientos por parte de porros vinculados a la “Floriza”. Los acusaron de traidores y hasta ahora, Diego del Bosque no ha emitido un posicionamiento público en defensa de los legisladores morenistas. ¿Es dirigente de Morena o del PT?
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