Primero, una gran afirmación: la llamada fatiga pandémica, esa condición de hartazgo, duda y hasta desesperación por las condiciones hostiles de vida, especialmente el confinamiento y la “sana distancia”, que impone el vivir bajo la amenaza de un virus, se propaga casi a la misma velocidad que el Covid, y el escenario que dibuja no puede ser más peligroso.
Simplemente, cada vez más personas llegan al límite de lo que pueden soportar y estallan por cualquier cosa y ante la primera oportunidad. Ya no están dispuestas a seguir los protocolos sanitarios e incluso se alimenta la especie, falsa por supuesto, de que el virus no es tan peligroso.
Bueno, pues ante esto solo queda recurrir a los testimonios de primera mano de los que luchan desde la trinchera contra este virus: los médicos.
Hay que poner atención a lo que nos dice, por ejemplo, el personal de Salud de la Ciudad de México, y cito: “Si no nos ayudas, no vamos a resistir. Por favor, nosotros hemos dado todo por ti. Ahora haz algo muy simple, pero muy valioso: ¡Quédate en casa! Si te cuidas, nos cuidamos todos”.
Y para todos los que dudan, o caen en esta fatiga pandémica, una postal de lo que se sufre en las áreas Covid, y también cito: “Lo que vivimos aquí adentro es una guerra dolorosa y cruel. El Covid-19 no es una broma, es una enfermedad terrible que conduce a muchos a la muerte. Intubar a un paciente en este entorno de pandemia es una experiencia traumática, en muchos casos, es la antesala de la muerte”.
Así que por muy cansado o fatigado que se encuentre, recuerde lo que dicen estos médicos. Esto no es un juego y no queda de otra que aguantar. Es una cuestión de sobrevivencia y lo seguirá siendo unos meses más.
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