Hemos observado escenas por demás dramáticas, resultado de las recientes inundaciones en varios municipios del estado de Veracruz. No sentir al menos un poco de empatía, es de verdad inaceptable.
Lo ocurrido en Tuxpan, Poza Rica y otros municipios significa una verdadera tragedia. Numerosas familias se enfrentaron a la fuerza destructora de las aguas que arrasaban con todo lo que encontraban a su paso.
Dolor y angustia en momentos donde se ve amenazada la seguridad, por lo tanto, lo que importa es salvar la vida antes que pensar en lo material.
Sin embargo, se comprende el dolor de las personas ante la pérdida total de su patrimonio. Sí, un patrimonio construido con años de trabajo, de esfuerzo y quizás con muchas horas de sacrificio, ha quedado reducido a nada.
Los momentos de angustia por los que pasaron cientos de habitantes de las zonas afectadas, solo se puede entender si nos ponemos en el lugar de esas personas.
Sentir empatía, condición del ser humano ante el dolor, ante el sufrimiento de los demás. Observar la impotencia de alguien que lucha por sobrevivir al ser arrastrado por la fuerza de las aguas de un río que no detiene su paso devastador.
La empatía nos lleva a solidarizarnos con los hermanos en desgracia, a sentir que una tragedia no hace distinciones. Son acontecimientos que pueden llegar a afectar a las personas en cualquier lugar.
En el caso de los municipios de Veracruz que sufrieron inundaciones y sus habitantes han estado padeciendo la tragedia que aún no termina, no debería haber justificaciones de parte de los gobiernos, ni retrasos en la ayuda.
Como tampoco debe servir como pretexto para aparecer como benefactores cuando hicieron caso omiso de las alertas. Mucho menos tratar de culpar al pasado como siempre lo hacen. Sean honestos por una vez y asuman su responsabilidad.
Porque avisos los hubo a través del servicio meteorológico, aunque el gobierno lo niegue. Desde el lunes 6 de octubre, el maestro Fabián Vázquez Romaña, coordinador del Sistema Meteorológico Nacional que depende de Conagua.
“Es lunes, hay que tomar previsiones de las condiciones adversas”, decía el maestro Vázquez Romaña; martes, miércoles, jueves siguen los avisos para la huasteca veracruzana y potosina. Se exhortaba a la población a tomar precauciones por posible desbordamiento de ríos por la lluvia acumulada.
Las advertencias se dieron a tiempo por un equipo profesional. Una semana de advertencias en noticieros de Grupo Fórmula y otros más.
¿Qué sucedió? ¿Por qué no se prestó atención oportunamente? El riesgo estaba latente por las lluvias que no cesaban, por lo tanto, los ríos aumentaban su caudal.
Gobiernos de cinco estados, Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas, Puebla y Veracruz, hicieron caso omiso de las advertencias. Sólo en Querétaro se vio al gobernador trabajando.
Debemos tomar en consideración que huracanes, lluvias torrenciales, tormentas eléctricas y otros fenómenos naturales más que llegan a convertirse en desastres siempre han existido y seguirán existiendo. Np se puede predecir la magnitud del problema.
Sin embargo, para eso sirven los equipos de apoyo a la población. Un organismo creado para detectar toda clase de situaciones de riesgo y poder prevenir y dar la señal de alerta a los ciudadanos y evacuarlos de sus hogares. Mejor prevenir que lamentar.
Para ello se requiere de personal calificado, que tenga los conocimientos requeridos no individuos que sean leales a un gobierno y con total desconocimiento de lo que se debe hacer.
Los avisos oportunos son necesarios; como también se requiere de una población que haga caso de ellos. El gobierno, por su parte, debe actuar para prevenir no pretender minimizar las alertas.
Como siempre y en todo momento el ejército realizando labores de apoyo y rescate; la sociedad civil y las instituciones confiables como Cruz Roja y otras más, son los primeros en organizarse. Siempre la gente ayudando a la gente, gracias a Dios.
Todos los fideicomisos desaparecidos por un gobierno que no da explicaciones. Mira al pasado y pretende culpar de todo a quienes gobernaron antes. ¿Cómo van a justificar la desaparición del FONDEN? ¿Con qué calidad moral se atreverían a culpar a los que crearon y dejaron los fideicomisos, que hoy ya no existen?
No, no tienen esa capacidad ética para justificar todo el desastre que han hecho en el país.
Zonas afectadas que requieren urgentemente de limpieza inmediata. Estamos conscientes que es una situación muy grave la que se vive después de la tragedia y que la población está trabajando para sacar todo lo que perdieron. Ellos hacen lo que pueden, pero lo que se espera no es para dar tranquilidad a nadie. Problemas de salud, empezando con infecciones de todo tipo.
Dios proteja a nuestro México y a cada familia hoy, víctima de la tragedia y de la indiferencia, ante lo que pudo evitarse si se hubieran tomado medidas preventivas.
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