De manera casi milagrosa, finalmente abrieron los ojos muchos periodistas, analistas y articulistas que se vieron en “las listas negras” que, a manera de amenaza, se exhibieron desde Palacio.
Sí, muchos periodistas, analistas y articulistas mexicanos que por más de 20 años prefirieron cerrar los ojos frente a los gobiernos fascistas del “narco-partido” Morena.
Y es que, como si se tratara de un inédito, entraron en pánico muchos de los críticos del régimen, quienes aparecieron en las “listas negras”, en la mañanera del 12 de agosto del 2026, en donde la Claudia Sheinbaum mandó un claro mensaje dictatorial.
El mensaje de que su Gobierno no tolerará la crítica, que perseguiría a los críticos y, sobre todo, que desde Palacio se ejercerá toda la presión posible para que las empresas mediáticas los despidan.
Lo cierto, sin embargo, es que las fascistas “listas negras”, tanto de Obrador, como de Claudia, datan de hace por lo menos 20 años, cuando por primera ocasión Obrador buscó llegar a Palacio.
Sí, desde 2006 y hasta hoy, la persecución de los críticos ha sido pública y no pocos de los que hoy se escandalizan, por años cerraron ojos y oídos.
Por ejemplo, en los meses previos a las presidenciales de 2006, de 2012 y 2018, el columnista Federico Arreola publicó “listas negras” de periodistas bueno o malos; articulistas buenos o malos. Los buenos, aplaudían a AMLO.
Más aún, durante años, tanto Arreola, como Carlos Monsiváis –quien falleció en 2010–, buscaron a directores y dueños de medios –prensa, radio y televisión–, para exigir el despido de los críticos de López. Es decir, la misma estrategia de persecución que hoy vimos en la “mañanera” de Sheinbaum.
Y si dudan, el 23 de octubre del 2020, en el Itinerario Político titulado: “Lista negra, para satanizar a críticos”, denuncié la pulsión autoritaria y dictatorial de AMLO. Así lo dije: “Ningún Presidente mexicano había llegado al extremo de amedrentar a los periodistas, de manera pública y en Cadena Nacional de televisión, como López Obrador.
“Es decir, AMLO confirmó que el suyo no es un Gobierno democrático sino una vulgar tiranía intolerante a la crítica. Y es que en los gobiernos fascistas y en dictadura, todo aquel ciudadano opositor o grupo social contraria al régimen, es considerado ‘subversivo’ y ‘enemigo del pueblo’.
“En la mayoría de las dictaduras los nombres de los críticos, opositores y quienes acusan las pulsiones perversas del dictador, son metidos al ‘saco común’, conocido históricamente como ‘la lista negra’; una ‘lista’ que no es exclusiva de los regímenes dictatoriales del llamado socialistas o comunismo.
“No, en EU, en ‘el periodo negro’ del ‘macartismo’ –así conocido por el ultraconservador senador Joseph McCarthy–, a los llamados ‘enemigos de Estados Unidos’ se les catalogaba como ‘izquierdosos’ y formaron una ‘lista negra’ de perseguidos como presunto ‘comunistas’.
“Entre otros persiguieron a Charles Chaplin, Humphrey Bogart y Katherine Hepburn, además de directores como John Houston.
“A su vez, en el fascismo italiano –durante el terror dictatorial de Mussolini–, la ‘lista negra’ era reservada para los periodistas y los opositores, a quienes el dictador amenazaba de manera cotidiana en la plaza pública.
“Incluso, Mussolini –verdadero alter ego de Obrador–, ordenó el asesinato de los más reputados opositores y periodistas; crímenes de Estado que cínicamente reconoció, al extremo de convertirlos en actos heroicos.
“En el caso de la dictadura de Hitler, la ‘lista negra’ incluía una mayoría de judíos; entre quienes había periodistas, opositores, empresarios y artistas… millones de ellos asesinados por el criminal dictador.
“En la España de Franco, la ‘lista negra’ la integraban, sobre todo, los republicanos y disidentes; miles de españoles muertos en fusilamientos sumarios –por el delito de disentir y oponerse a la dictadura–; crímenes que por años fueron ocultados al mundo.
“En Chile, la ‘lista negra’ la nutrían quienes se oponían, criticaban y exigían libertades básicas. Y miles dieron la vida por esas libertades.
“Hoy, en el México de López Obrador, la ‘lista negra’ también está reservada para periodistas, intelectuales, críticos y opositores; lista que va de la mano de los dueños de medios, quienes realizan el ‘trabajo sucio’ del dictador.
Volví al tema un año después, el 27 de octubre del 2021, con el Itinerario titulado: “AMLO Insiste en su lista negra”. Así lo dije: “López Obrador insiste en el extremo dictatorial de amedrentar a los críticos de su Gobierno, de manera pública y en cadena nacional de televisión.
“Insiste en poner en riesgo la seguridad de todos aquellos a los que exhibe en sus amenazantes ‘listas negras’. Algo así como la versión moderna del mítico ‘no les pago para que me peguen’, de José López Portillo.
“Sí, hoy otro López, también Presidente, disfruta con el señalamiento público, con nombre y apellido, de muchos de sus críticos. Y es tal la intolerancia presidencial a la crítica que en las ‘listas negras’ también incluye a uno que otro de sus antaño aplaudidores, quienes de ese modo pasan a ocupar el nada honroso papel de arrepentidos.
“Al final de cuentas, cuando Obrador recurre a la exhibición pública de una lista de periodistas, articulistas e intelectuales críticos de su Gobierno –en espera de que sean despedidos–, confirma que el suyo no es un Gobierno democrático, sino una dictadura.
De nuevo regresa al asunto el 1 de diciembre del 2022, con el Itinerario Político titulado: “La lista: AMLO espía y persigue a críticos”. Así lo dije: “No es ninguna novedad si le digo que el Gobierno de López Obrador espía, persigue y amenaza a los críticos de su Gobierno.
“Tampoco es nuevo que el Presidente reconoce el espionaje y las amenazas abiertas a todos quienes se atreven a cuestionar su fallida gestión.
“Por ejemplo, apenas el pasado 14 de noviembre, horas después de la multitudinaria manifestación ciudadana en defensa el INE, Obrador denunció en su ‘mañanera’ –con imágenes del espionaje de Palacio–, la participación de políticos y críticos en esa marcha.
“El evidente espionaje fue seguido de la estigmatización, difamación y calumnia contra ciudadanos y políticos críticos; acusaciones lanzadas por el propio Presidente, con todo lo que eso significa.
Como ya se dijo arriba, lo cierto es que la persecución de López contra periodistas empezó desde 2006, cuando uno de sus “mastines” de cabecera, el sicario Federico Arreola, hizo el trabajo sucio para que fueran despedidos no pocos periodistas, crítico y editores que alertaban a la sociedad sobre el peligro de un eventual Gobierno dictatorial como el de Obrador.
En ese 2006, Arreola –quien se robó el portal SDP y lo puso al servicio de López–, se encargó de elaborar “una lista” de los “periodistas buenos” y “los malos”; de los “editorialistas buenos” y “los malos”.
También desde 2006, tanto el semanario Proceso, como el diario La Jornada –aliado de AMLO por años–, alentaban a “mastines” como “los cartonistas” Hernández, Helguera y El Fisgón, entre muchos otros, encargados de estigmatizar, difamar y calumniar a críticos de López. Uno de “sus clientes favoritos” era Ricardo Alemán.
En 2008, Carlos Monsiváis habría pedido al dueño de El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, retirar la columna de Ricardo Alemán por sus críticas a Andrés Manuel López Obrador, según un relato de Martín Moreno-Durán publicado en 2020; años después, Federico Arreola habría realizado gestiones similares ante otros medios. Estas presiones derivaron en el cierre de espacios para su trabajo crítico y las llamadas “listas negras” contra periodistas críticos de López Obrador comenzaron desde su etapa como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal.
Y sí, durante más de dos décadas, muchos periodistas callaron sobre “las listas negras” de AMLO; críticos que hoy se asustan por las “listas negras” de Claudia. Se los dije. Al tiempo.
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