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‘Aprendí a desprenderme de la escritura para que esta se de’; apuesta Julián Herbert con Suerte de Principiante

  Por Christian García

Publicado el jueves, 9 de mayo del 2024 a las 06:27


Presentará Julián Herbert dos libros hoy en el Centro de las Letras Óscar Flores Tapia a las 19:00 horas

Saltillo, Coah.- Julián Herbert anda con soltura por su biblioteca con la seguridad de quien conoce el orden en medio del caos. No es que los muebles repletos de libros que llenan el departamento en el que escribe tiendan a la entropía, sino que en medio del desorden de la mente, la charla y la fiesta puede cerrar los ojos, juntar los dedos índice y pulgar, agitar levemente la mano como contando, y localizar el libro que necesita. Entonces se levanta de su silla, camina el espacio entre los libreros, y toma el título del estante. 

Eso es algo que he visto cuando en medio de una charla, Julián –la amistad que media entre los dos me permite, en esta ocasión, quitarle el apellido y llamarlo sólo por su nombre–, dice algo cómo “sí, güey. Mira está en este libro…”, o también en “Creo que este texto te puede ayudar…”. Entonces se pone de pie y anda y desanda los azulejos de su departamento que lo llevan de una dirección a otra, de una biblioteca a otra: la que está en su espacio físico, la que está en su mente y, también, la que está en su más reciente libro: Suerte de Principiante.

Publicado por la editorial queretana Gris Tormenta a principios de año es, como dice el sello, una “colección de ensayos” en la que el autor “reflexiona sobre el origen y los procesos de su escritura. Lo que el conjunto revela es una búsqueda sincera y sin pretensiones de una poética personal y un acercamiento a la relación del autor con el lenguaje, desde una postura tan cercana como autocrítica”.

Para Julián es eso, pero también otra cosa. Para él, el volumen “es una compilación de ideas al rededor de la literatura construidas con un cierto eje imaginario. Los temas tienen una base retórica y teórica de los temas, pero en la base hay también una cierta amplitud imaginaria; hay mucha cancha para tratar, en ciertos bloques, de vaciar cosas que yo suelo hacer”. Partiendo desde ahí, el análisis personal.

Los ensayos que llenan Suerte de Principiante fueron, primero, un ciclo de charlas que dio en el mismo departamento en el que conversamos, y a las que asistí. Después se publicaron en YouTube, y tomó forma como libro luego de que Mauricio Sánchez y Jacobo Zanella, editores de Gris Tormenta, vieran en ellas su “silueta”. Para finalizarlo, los miembros del Seminario de Literatura Francisco José Amparán transcribimos las pláticas tal como se agradece en el volumen. Esto lo escribo no como presunción, sino como una forma de destacar un eje esencial del libro: la comunidad en la que fue escrito y reescrito.

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Hay un segundo aspecto en la conformación del libro que es hacerlo, de algún modo, en comunidad sin perder la vocación autoral. Para mí hay un experimento ahí con una doble capa. Por una parte es que la mayor parte de las personas que estuvieron presentes en las charlas son personas a las que conozco y con las que había hablado algunos de estos temas, había una familiaridad, era como un repaso. Eso hizo que ese tipo de lector influyera desde su espacio de lector, pero con una influencia, una complicidad preestablecida en el discurso”, dice y agrega que “(la plática) que más me costó hacer fue La Emoción Ideológica, porque la hice en Querétaro y era en donde había menos personas conocidas. Eso quiere decir que yo sabía quienes eran, de algún modo, los primeros narratarios del libro. Luego, dentro de esas ideas que tengo sobre la escritura están las voces de Pablo Duarte y Jacobo Zanella quienes eliminaron pasajes completos, me pidieron que reescribiera cosas, que explicara mejor algo. Entonces hay una segunda lectura comunitaria, que es la edición”, dice y, riendo, recuerda que “nunca he escrito un libro con un equipo de edición tan demandante ni tan metiche. Este libro es, para mí que siempre comparo mis libros con álbumes de música, uno que tiene como productor a Phil Spector –el productor del Let it Be de Los Beatles– que quiere controlar todo. Es un libro con muchas capas de comunidad”.

 

Caminar y respirar

Los ensayos que conforman Suerte de Principiante son La Respiración, La Rutina, La Repetición, La Pregunta, La Paranoia, La Dualidad, La Mala Leche, La Emoción Ideológica, La Tertulia, La Ermita y La Vocación. El texto que abre el libro arranca con la anécdota de un paseo: “Salgo cada mañana a correr a la alameda y siempre me topo al mismo voceador de periódicos”. El que el libro inicie con una caminata no es gratuito, pues la forma en que Julián abordó su escritura remite a una cercanía a la tradición histórica del ensayo, “cómo se conforma, de dónde viene, cuáles son las estructuras… y en esa medida, a la hora de ensayar desde un ejercicio de oralidad, también utilizo los ejercicios de la oratoria”, lo que le permite ampliar esa “cancha” en la que juega.

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Hay dos mecanismos que están aquí. Uno de índole puramente retórica que es como está conformado el discurso oratorio, y otro de tipo pedagógico, que es la tradición peripatética: los ensayos están armados como un paseo. (Porque) en 2019 cuando comencé este libro, había empezado también a caminar después de unos años que me costaba mucho caminar, entonces el libro está marcado por la influencia de la caminata y los bloques de cada charla están pensados como un paseo por esta biblioteca en la que estamos platicando.

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Luego está construir el ritmo para que eso haga un sentido y una estructura que sí hay de forma previa, meditada e imaginada, pero como en todas las caminatas hay unas con más distractores, otras con más intervenciones que vienen de fuera, con más accidentes, digamos. Hay algunas que están muy estructuradas de principio a fin. La Respiración, por ejemplo, tiene esa construcción de que está pensada desde el inicio para llegar a un lugar, y el lugar es la silla del escritor. Toda la reflexión está hecha para llegar al momento de la silla. El primer párrafo es sobre correr y el final de la charla es sobre cambiar de silla. Entonces todo el viaje es en realidad un recorrido desde el correr hasta sentarse en una silla”, dice Julián sentado frente a mí, precisamente en “una de esas sillas negras y cromadas que uno se topa en cualquier boda o banquete”, como la define en el ensayo.

Suerte de Principiante es, más allá de un apunte de caminatas, una especie de mapa o mejor dicho plano cartográfico. Un recipiente “de visiones mistéricas”, como dice Julián y agrega que el libro “está pensando en una especie de semicírculo” y ejemplifica detallando que los tres primeros ensayos comienzan con la letra “r”, de radio; los tres siguientes, con la “p” de perímetro, y el de en medio con la “d”, de diámetro. Consiguiendo que los ensayos siguientes “estén escritos como espejos: La Vocación de La Respiración; La Ermita como espejo de La Rutina; La Tertulia como espejo de La Repetición. Así van moviéndose hacia el centro que es La Dualidad”.

Reaprender todo

Entre los libreros del departamento de Julián uno puede encontrar, si los camina bien, pequeñas piedras guía para el libro: un espacio para mazos de tarot, están el que hizo él junto al artista visual Sixto Rey o el de David Bowie de quien también está el disco Ziggi Stardust and the Spiders From Mars; los libros de los que habla en el ensayo, como las novelas de Philip K. Dick, pero también, escondido por su tamaño pero llamativo por su color rojo sobre fondo gris del librero en el que reposa, una puerta torii, esas columnas rematadas por una curva que da la bienvenida a los creyentes del sintoísmo que habla sobre la atracción e influencia de la cultura oriental en el libro por parte del budismo zen.

Julián me explica que se sintió atraído por esta forma de pensamiento desde que leyó la conferencia que Jorge Luis Borges hizo de la misma. Ahora, tiempo después, la ha aplicado a su literatura. “Siempre lo vi como una cosa estética, medio filosófica, pero nunca lo vi como una práctica. Entonces la diferencia principal de mi acercamiento al zen como tal, es que desde 2018 no percibo el zen como una filosofía, sino como un hacer cotidiano, es una práctica que de algún modo va imbuyendo la práctica de las cosas que haces o esa es mi intención”.

De hecho es la práctica del zen lo que dota de título al libro, pero también la concepción de su estructura y motivación: desaprender para aprender y reaprender las cosas por medio de la práctica. En uno de los ensayos dice “A grandes rasgos, la escuela soto del budismo zen postula como su fundamento no una idea, no una forma de reflexión, sino el acto concreto de sentarse a respirar” pues lo que obsequia es “la práctica”. Sin embargo, continúa “¿Cuál sería la primera condición para que cualquiera de nosotros aprenda a respirar?” es “asumir que no sabes hacerlo”. 

Es por ello que para pensar estas charlas, escribir estos ensayos y abordar este libro fue “la noción básica de que yo no sabía escribir y tenía que volver a empezar. Este libro es eso. Lo que hice fue que, teniendo toda la estructura y la base teórica, tomé distancia del papel. Por eso la base del texto es transcripciones de un ejercicio de oralidad.

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Pienso que construir discursos literarios sin el soporte del papel es como jugar (al futbol) sin verse los pies. Es decir: el güey que juega de 10 juega sin verse los pies porque está viendo en dónde están los demás, y la oralidad tiene eso: debes de levantar la cara. Y eso, para mí, quizá sea el aprendizaje más estrecho en el proceso de escritura de este libro: la sensación de desprenderte de la escritura para que la escritura se de, no estar ahí, en el estar escribiendo, y la manera más fácil de no estar escribiendo es conversar”, concluye.

Hoy:

Presentación de Suerte de Principiante y La Parte Quemada

De Julián Herbert

Con Eduardo Ribé y Sylvia Georgina Estrada

19:00 horas

Centro de las Letras Óscar Flores Tapia

(Juárez 222, Zona Centro)

Entrada libre

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