Arte

Publicado el sábado, 16 de noviembre del 2024 a las 04:02
Saltillo, Coah.- Esther Seligson es una de esas autoras intrigantes, maravillosas, cuya vida es tan interesante como su obra, y si hay conocedores de sus libros místicos, entre ellos está Geney Beltrán, autor que se ha sentido atraído por la vida de la narradora, tanto que llegó a ser su amigo y, ahora, su albacea literario. Por ello siempre quiso escribir algo sobre ella, aunque en algún momento se dio cuenda de que “no tenía talento para la biografía”, de ahí que prefiriera tomar la figura de su maestra y deformarla con el poder de la ficción para dar paso a Narsia, uno de los personajes principales de Crónica de la Lumbre (Alfaguara, 2024), la novela más reciente de Beltrán en la que explora los los lindes de la violencia, la redención, el caos y el destino.
Para el autor de Adiós Tomasa “mi forma de abordar la literatura tiene mucho que ver con la traducción de los elementos, porque me parece importante crear algo que, aunque esté instalado en la realidad, tenga una solución propia, una dimensión distinta. Aquí una parte es Esther, hay algunos rasgos de su biografía, pero también tengo la decisión de cambiar varios de sus coordenadas. Aunque Narsia sí es un personaje con una gran conexión espiritual, con una vocación por el viaje y por el conocimiento, también esta la luna, una de sus pasiones, sus vistas intelectuales y religiosas, también son frases de ella.
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Yo creo que la novela también está inspirada en muchas de las frases de Esther. Yo me dedico a buscar que se conozca mejor su obra. Hay una serie de investigaciones que nos permitirán descubrir algo de Esther. Hay una onda espiritual, original, importante de su identidad. Pero esto es otra fase de la manera de recuperar su origen”, comentó Beltrán a Zócalo en entrevista.
En Crónica de la Lumbre, que ocurre en el año 2000, Narsia se entera de que su hijo asesinó a su novia para después cometer suicidio, causando una herida profunda en la existencia de su mamá, que poco a poco busca la forma, ella también, de dejar este mundo.
Es así como conoce al segundo personaje de esta obra, Arsenio, un periodista sinaloense, que está también en un momento clave de su vida: el asesinato de la madre de su hija en un tiroteo, lo que lo pone en contacto con su paternidad, la cual está aprendiendo. Es ahí cuando se conecta con Narsia, dando paso a una relación de amistad y aprendizaje. Mientras que el lector comienza a ver las costuras de la realidad, esa que está tejida con una íntima violencia, sutil y, en ocasiones, explosiva.
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Me interesa echar luza través de la ficción sobre el asunto de la violencia, misma que no sólo tiene que ver con las afrentas, con los enfrentamientos entre grupos criminales o ejércitos. Sino también con la violencia al interior de las casas, entre los amigos, entre las parejas, y eso tiene una raíz en el impulso violento que, sospecho, tienen todos los seres humanos.
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Porque todos están marginados por la búsqueda de la supervivencia a través de las agresiones. Pero respecto a este libro, la ficción es un laboratorio que permite acercar la cámara a la manera como van haciendo esas expulsiones en los personajes. O como esas expulsiones nunca están considerando el niño, sino que están relacionándose con las circunstancias inmediatas en el entorno social”, explicó.
Así, Beltrán se ha levantado como un analista de la violencia en su obra, ya que tanto Crónica de la Lumbre como su anterior libro, Adiós, Tomasa, y Cualquier Cadáver, exploran las motivaciones de hechos como las violaciones y los secuestros en un ambiente íntimo, pero también con disparadores sociales como son el narcotráfico y las presiones políticas. Todo ello para recordar que la vida no debe estar motivada por ello.
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En esta época en la que estamos tocando la violencia, estamos pasando por la tragedia marcada por violencias de distintos signos, pero en general de inmediatas consecuencias, no sólo para lo que se llama el tejido social, sino por la entrada para la humanidad, para lo que está en nivel emocional, a nivel individuo, siento que ahora toda esta exploración de la violencia no significa justificarla.
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Sino que el hecho de buscar las causas o identificarlas en las heridas familiares, en la mala interacción con los padres de una infancia. Creo que lo necesario para evitar esas situaciones es por medio del cuidado, la de solidaridad, la búsqueda de la felicidad, la búsqueda de amor”.
A LEER:
Crónica de la Lumbre
Geney Beltrán
Alfaguara, 2024
392 páginas
399 pesos
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