Llegado desde las profundidades del laberinto más remoto de la historia clásica griega, nos llega uno de los mitos más recordado y famoso de todos los tiempos, me refiero al temido ser híbrido con cuerpo de hombre y cabeza de toro.
¿Cómo es que llegaría a existir físicamente un ser así?, es improbable, sin embargo, el Minotauro se ha asociado continuamente a una criatura terrorífica, y esto es debido al mito en sí.
Según la versión más popular, Minotauro fue hijo del Toro de Creta y de Pasífae esposa de Minos, al crecer fue alimentándose solo de carne humana, volviéndose con el paso de tiempo incontrolable y salvaje, por ese motivo el inventor más prodigioso de nombre Dédalo diseño el famoso laberinto para contenerlo en su interior.
El Laberinto estaba ubicado en el corazón de la isla de Creta, era una serie de intrincados pasillos interminables que se cruzaban entre sí, los cuales solo conducían al centro del complejo dónde el monstruo fue abandonado, condenado a vivir confinado.
Simultáneamente, mientras el Minotauro era abandonado, uno de los hijos del rey de Creta participaba en una de las Olimpiadas en Atenas, quedando campeón absoluto, fue asesinado, en consecuencia, Minos, le declaró la guerra a los atenienses, después del asedio y la peste, Creta sale victoriosa.
Ente las múltiples condiciones de la rendición el Oráculo de Delfos, aconsejó al rey que exigiera sacrificios humanos, estos eran internados en el laberinto y abandonados a su suerte para servir de alimento al temible Minotauro.
Eran entregados siete efebos (hombres jóvenes) y siete doncellas, como tributos para el Minotauro, vagaban por el laberinto por días hasta que se topaban con el monstruo que los devoraba.
Así que, como usted comprenderá la trama de la popular saga de los Juegos de Hambre, de las que también se hicieron las correspondientes películas para la pantalla grande, no es tan innovadora, ni original; pues ya había tributos tras la derrota de guerra en la mitología griega, así mismo con los aztecas y demás culturas prehispánicas.
Innumerables imágenes hay sobre el probable aspecto del Minotauro, algunas lo muestran con hacha en mano, con cuernos monumentales y hasta con vestimenta tipo armadura, pero lo cierto es que, todas son resultado de la imaginación de hombre, simples representaciones artísticas de una criatura imaginaria.
Del mito podemos rescatar detalles que son dignos de mencionarse, primero: ¿Cómo es que una mujer logró aparearse con un toro?, segundo, el Minotauro ¿Era realmente un monstruo? Y por último ¿Cómo fue derrotado?
Ya desde el inicio de la narración, habíamos anunciado la duda que se asoma tras la existencia en la mitología del Minotauro y esta es, claramente, la relativa a la concepción del mismo, dejando de lado la situación de que fue una mujer la que presuntamente yació con el Toro de Creta, en honor al mito, técnicamente ella se vio compelida a ese deseo insano debido a al Dios Poseidón que la utilizó para vengarse de su esposo Minos, por eso se justifica que ella tuviera esa necesidad de aparearse con el Toro Blanco.
Y según la teoría ella convenció a Dédalo para que le diseñara una vaca de madera en la que ella pudiera meterse y engañar la naturaleza del toro.
Sobre la segunda cuestión, diremos que la forma en que el mito es narrado, crea una idea muy específica de que el Minotauro era una criatura aterradora carente de inteligencia, compasión o empatía, como solo son historias, realmente diremos que el monstruo no es más que un producto de la mercadotecnia histórica; pero, desde el punto de vista filosófico el Minotauro representa cualquier miedo interior que tengamos al que le damos muchas vueltas, ansiamos superar pero no podemos, en ocasiones la respuesta es tan sencilla pero nos ahogamos en un vaso de agua y no podemos ver con claridad la salida, el temor se nos representa como un laberinto sin fin, del que no podemos salir; por eso es importante conocer el desenlace del temible monstro, tal vez, de esta forma podamos superar nuestros medios internos cual vencer al Minotauro.
En esta parte del relato entra en escena el paladín que se enfrenta al laberinto y su temible final, el encuentro con la bestia, su nombre era Teseo, pero contrario a lo que pudiéramos pensar, el valiente pudo vencer las dos pruebas con ayuda, si señores y señoras, con ayuda externa de una mujer, así es, fue gracias a Ariadna quien para acabar con la maldición que pesaba sobre los jóvenes atenienses, le ofrece una ayuda pequeña pero contundente.
Claro que, no fue sencillo conseguir la ayuda requerida, para ello hizo labores de investigación que la llevaron al diseñador mismo del laberinto, él que conocía sus secretos le ofreció un ovillo de hilo, así vencería el laberinto.
Y así fue, Ariadna le ofreció la llave del éxito a Teseo quien pudo orientarse para llegar hasta el Minotauro vencerlo y finalmente salir airoso del Laberinto, nada más y nada menos que con la ayuda de una mujer.
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