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Armando Fuentes Aguirre ‘Catón’, un artista del lenguaje

  Por Suplemento Elite

Publicado el domingo, 12 de junio del 2011 a las 14:49


Armando Fuentes Aguirre es un hombre que no necesita presentación ni introducción, un amante de las letras

‘Procuro usar bien el lenguaje, porque éste es el que nos define como seres humanos y el que nos permite ese acto de amor que es la comunicación’

Rosy Revuelta / Enrique Alvarez del Castillo / Saltillo, Coah.- Armando Fuentes Aguirre es un hombre que no necesita presentación ni introducción, un amante de las letras, que con su particular estilo se ha ganado el corazón de miles, y que en esta edición de tercer aniversario comparte con nosotros su vida, trayectoria y amor por Saltillo.

¿Cómo se define, cómo es su personalidad?

“Pienso que es una personalidad común y corriente, no tengo algún mérito que no pueda tener otra persona. No me considero en modo alguno especial, si acaso soy especial es porque he recibido muchas bendiciones.

“Tuve la fortuna de crecer en un lugar acogedor, tuve buenos padres, buenos maestros, buenos amigos, encontré para compartir la vida a una compañera maravillosa con la cual tuve cuatro hijos, que nos han dado 13 nietos. Entonces lo especial de mí está en las bendiciones que he recibido”.

¿Cómo empezó en la comunicación?

“Tuve la fortuna de nacer en un hogar en el que los libros eran parte del mobiliario de la casa, mis padres eran de condición modesta, no diré que éramos pobres, porque eso sería introducir el melodrama en el relato de mi vida. No éramos pobres, pero sí éramos de condición sumamente modesta, pero en mi casa había libros, mi padre y mi madre eran lectores devotos.

“El haber empezado a leer desde niño me formó, aprendí muchas cosas en las escuelas, pero aprendí mil veces más en los libros, leyendo por mi cuenta.

“Leí gran parte de Alejandro Dumas, Julio Verne y Emilio Salgari, y todas esas lecturas me hicieron en buena parte ser lo que soy”.

¿Cómo fue que inició en el periodismo?

“Fue por azar. Yo estudié Leyes, soy abogado. Empecé a estudiar la carrera porque era la única en Saltillo donde no se necesitaban las matemáticas, y pienso que por biología estoy negado para las matemáticas. Yo no sé dividir, sé sumar, se me facilita bastante. Sé restar un poquito, con la multiplicación ya empiezo a tener algunos problemas, pero con la división soy un fracaso completamente.

“La carrera de Leyes era la única carrera en la que no entraban números, por eso estudié eso. Me encantó, es una bellísima carrera, pero me gustó la teoría y entonces fue cuando me fui a estudiar a México.

“A mí me gustaba mucho la ópera y distraía algunos centavitos que me mandaban mis padres e iba los jueves a las funciones de ópera en Bellas Artes, y ahí fue donde conocí al crítico de arte de la Cadena García Valseca, que era la institución periodística más importante del país.

“En una ocasión me dijo: ‘No voy a poder venir a la función ¿Por qué no escribe usted la crónica, Fuentes?’. Pensé que me iba a caer de espaldas, pero a final de cuentas la hice. Luego tuve que regresar a Saltillo porque las cosas se pusieron mal en la economía de la casa y fui a despedirme de él, quien cuestionó que si no había pensado en escribir en un periódico y me dio una carta de recomendación.

“Cuando llegué a Saltillo busqué trabajo con todos los abogados, pero no había trabajo y me acordé de la carta, yo tenía que trabajar. Entonces me presenté en el periódico ‘El Sol del Norte’, y cuál sería mi sorpresa que él me había conseguido la carta de recomendación por parte del Coronel García Valseca, el dueño de ese periódico.

“Me dieron el puesto de corrector de poemas y fue el mejor puesto que me pudieron haber dado, y aprendí todo lo que se puede aprender de un periódico. Conocí la forma de hacer el periódico, desde lo más sencillo hasta lo más elevado. Así fue como me inicié en este hermosísimo oficio que me ha dado y me sigue dando muchas satisfacciones”.

¿Cómo fue que se convirtió en el cronista de la ciudad?

“Fue por otro azar, éste doloroso, porque había un excelente cronista de Saltillo: Sergio Recio Flores, que además era un muy buen amigo mío. Él fue designado cronista de la ciudad, pero desgraciadamente falleció en plena juventud y entonces yo fui designado por dedazo. Muchos pidieron el cargo, sin embargo, fue una determinación del entonces gobernador Óscar Flores Tapia.

“Me sorprendió mucho la decisión porque yo era crítico constante de su gobierno, pero él por alguna razón pensó que yo podía cumplir, y es uno de los cargos más honrosos y honoríficos que tengo”.

¿Por qué “Catón”?

“Por principio de cuentas yo no escogí el nombre y no me gusta por dos razones: porque la palabra Catón se presta a rimas muy molestas y con palabras muy feas, por otro lado Catón era un personaje de la Roma antigua que se caracterizaba por su intolerancia, un tipo áspero, ceñudo, regañón y extremadamente moralista.

“El nombre me lo puso el primer director para el que escribí, don Carlos Herrera Álvarez, que fue para mí un segundo padre, y cuando comencé a escribir los artículos, él escogió el nombre, no yo, pero he acabado por resignarme cristianamente a él, ya que la gente me conoce más por ‘Catón’, que por mi nombre.

“No me gusta el remoquete, pero ya lo llevo. Cada quien lleva una cruz, yo lo llevo como una pequeña cruz, pero estoy muy agradecido con Catón porque él es el que le ha dado de comer a Armando Fuentes Aguirre y a su familia, además de que tiene la picardía y el humor que a mí me gusta”, enfatiza.

¿Qué es lo más difícil a lo que se ha enfrentado en su trayectoria?

“A mí mismo. A mi pereza, a mis negligencias, a mis errores. Pienso que cada uno es el enemigo a quien hay que vencer. No por estar en lucha constante con él, tenemos que llevar buenas relaciones con nosotros mismos, sino por saber que nadie puede hacernos más daño que el que nosotros mismos nos podemos hacer”.

¿Qué es lo más satisfactorio que ha tenido a lo largo de su vida?

“Mi mujer. Es lo mejor que me ha pasado en mi vida, me casé profundamente enamorado de ella y sigo estando enamorado de ella. Ha sido la gran compañera de mi vida y lo que soy después de mis padres y a lo que aprendí de ellos, se lo debo a esa compañera.

“Pienso que la mujer hace al hombre o lo deshace, y a mí me tocó una bienhechora que me ha llevado de la mano como un niño y esa es la mayor bendición que he recibido. Ella es la presencia de Dios en mi vida”.

¿Cuáles son sus grandes logros a nivel profesional?

“Haberme mantenido en el gusto y afecto de los lectores. Tener después de 50 años de ejercicio el afecto de mis lectores, publicar en tantos periódicos, que me llamen para dar tantas conferencias, el que me pidan que haga libros, esto es una profunda satisfacción que espero seguir mereciendo”.

¿De dónde viene la inspiración?

“No existe. Existe el trabajo, la disciplina, la preparación. Si un comunicador ha leído y sigue leyendo, ha trabajado y sigue trabajando, la inspiración lo va a visitar todos los días. Si alguien no ha leído, si no se ha preparado y no trabaja, la llamada inspiración nunca lo va a visitar”.

¿Qué representa Saltillo para usted?

“Uno de mis grandes amores. La tierra donde mis tatarabuelos, bisabuelos y padres descansan y donde espero descansar yo también. Aquí nacieron todos mis hijos y espero poder corresponderle con algo a todo lo que me ha dado”.

¿Cuáles lugares de Saltillo le gustan más?

“Este barrio (donde se ubica Radio Concierto), el callejón del Caracol, la antigua calle de General Cepeda y la Catedral”.

Mensaje a saltillenses:

“Quieran a su ciudad, amen a Saltillo, que se sientan orgullosos de haber nacido aquí, que la cuiden y tratemos de preservar sus bellezas, esa es una muestra de amor a nuestra ciudad”.

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