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@Frank Estrada
Publicado el sábado, 26 de julio del 2008 a las 17:15
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Saltillo, Coah.- La sobriedad fue absoluta en el escenario. No hubo necesidad de trucos ni malabares. Nada de preámbulos entre canción y canción, todas continuas.
Porque lo prometido fue música, y el deleite que desencadena la presentación de Armando Manzanero estuvo repleta de eso y la intensidad de un músico que lleva muchos años cantándole al amor.
Puntual en la cita, apenas unos cuantos minutos después de las 21:00 horas, una pequeña presencia que fue creciendo a lo largo del recital asomó en el escenario vestido en traje negro. Se presentó con una cortesía sorpresiva: “Las Mañanitas”, en una versión breve y sentida que el público premió con aplausos y gritos de “¡Maestro!”.
REPASA SUS CLÁSICOS
Lo que siguió fue una tanda de clásicas del repertorio del yucateco, sin anuncios ni preámbulos. Todo con un toque ligero, suave (smooth, dirían los especialistas), con unos teclados que a veces ponían un toque lounge.
“Somos Novios” fue una de las primeras canciones. Si el cantautor se interrumpía era porque otra voz reclamaba sus letras: el público, que empezó a ocupar lugares desde muy temprano en la tarde.
“Esta Tarde vi Llover” y sus dos infinitivos posteriores llevaron al respetable a esa tarde en que se vieron sorprendidos por la euforia sentimental.
“No Sé Tú”, “Adoro”, “Contigo Aprendí”, “Cuando yo te Conocí” fueron otras de las melodías que formaron parte de esta primera ronda.
A continuación subió Juan Pablo Manzanero para un momento musical padre e hijo, en el que el maestro prefirió dejar las luces sobre el joven.
Juntos interpretaron un popurrí que incluyó canciones del propio Manzanero y de otros grandes como Álvaro Carrillo.
RECUERDA A CARRILLO
Al salir Juan Pablo, Armando Manzanero interpretó “Mía”, en lo que fue su momento más elocuente de la noche y que además de ovaciones arrancó carcajadas. A punto de finalizar la melodía, Manzanero paró la música y dijo: “Claro que sigues siendo mía, si aún te tengo que pasar la pensión mensual”, y habló de su ex esposa, la madre de Juan Pablo Manzanero.
Para finalizar, el maestro alzó la cara hacia el cielo invocando de nuevo a Álvaro Carrillo, “ese gran oaxaqueño”, dijo, e interpretó “Se te Olvida”.
El público no lo dejó ir, por lo que el maestro alegremente se quedó un momento más en el escenario para cantar melodías de otros compositores mexicanos. Dos más, y entre aplausos y el furor de los fuegos pirotécnicos, el maestro salió hecho un gigante.
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