Hay dos tipos de kits de virginidad: uno es para detectar su existe la virginidad, lo cual es una estafa porque en realidad lo que se llama himen es una membrana en la cavidad vaginal que no se sabe qué onda con ella. En realidad, lo que se busca en las pruebas de virginidad, además de la falsa “telita” es que no esté tan abierta la vagina. Saber si una mujer es virgen o no, en determinadas culturas es algo de vida o muerte.
En una conferencia de la profesora Enriqueta Curiel Valdés que se llamó ¿Cómo fingir la virginidad (y por qué) en pleno siglo XXI?, se planteaba primero la razón por la que mujeres debían de conseguir una forma de “arreglarse” el himen cuando llegaba el momento de concretar sus matrimonios.
Las mujeres de las que hablaba Curiel Valdés, por lo general eran de Pakistán o de la India. Ellas salían de sus países a estudiar, pero en determinado momento debían regresar a seguir la tradición de casarse en una boda que sus padres arreglan. Entonces ahí es en donde entra el factor de la virginidad, ya que es un valor de cambio: la muchacha debe estar intacta.
Es cuando se realizan acciones de emergencia, que en todos los casos son procedimientos invasivos, como lo es la reconstrucción del himen, lo cual es una operación terriblemente violenta para el cuerpo y los órganos sexuales pélvicos internos y externos.
Estuve viendo un video sobre el kit de virginidad y es tremendo, porque de inicio empieza con la amable invitación a que sigas las instrucciones para “reparar” el daño de tu himen. En el infomercial de Virginia Care dicen que antes del encuentro sexual, una media hora y máximo dos de anticipación, se debe de introducir una “membrana” con una sustancia o polvo que se sensibiliza y disuelve ante la humedad. Entonces cuando hay un coito sale sangre porque es la aplicación de este kit.
Se enfatiza en que sale una cantidad de sangre conveniente con el fluido vaginal y que además se puede apoyar el tratamiento con la aplicación de una crema apretante, unas dos semanas previas al evento en que la persona vaya a ser desvirgada. En otros casos algunas resuelven mejor irse por “la segura”, o sea la operación de “reconstrucción” de himen.
Este arreglo de la virginidad, según la publicidad, resuelve perfectamente el problema de una virginidad perdida, hace la confirmación de la misma y se evita la penosa necesidad de ir a un médico a que te dé un tratamiento igual de inútil. Es tan divertido el constructo de la virginidad que es a toda costa un “descorche” y solo importa por la reproductividad. De ahí solo saldrán los herederos que se hagan reproduzcan a la familia y el apellido.
Es muy terrible que en el primer coito se sangre, porque eso quiere decir que fue casi violación: no hubo lubricación, la metida fue muy fuerte, hubo desgarre o rozadura y eso es peligrosísimo, porque es la puerta abierta a las infecciones de transmisión sexual. Devaluemos la idea de la virginidad, porque es algo ridículo, falso, pasado de moda y sobre todo, la aferración a un sistema rancio. Se imaginan la cantidad de señores horribles que defenestran a sus hijas solo porque creen que no son vírgenes…Fuera esa antigualla.
Les invito a todas las mujeres que están criando hijos varones adolescentes, a inscribirse en mi conversatorio de educación sexual para madres, cuidadoras o maestras que están a cargo de muchachos. Es necesario empezar a criar a los nuevos y distintos hombres.
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