Saltillo
Por
Néstor González
Publicado el lunes, 13 de junio del 2022 a las 03:58
Saltillo, Coah.- Juan David es originario de Maracaibo, Venezuela, donde se desempeñaba como albañil. La situación económica, que se ha ido deteriorando en su país, lo obligó a marcharse de su pueblo natal.
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La economía. No hay trabajo, el sueldo que está en Venezuela no amerita la cesta básica de la comida. Yo soy albañil, constructor. Yo ganaba aproximadamente entre 10 y 12 dólares mensuales, el sueldo mínimo. No alcanza ni para comprar la comida de dos días”, dice el hombre, quien ha dejado a su pareja y a una hija atrás.
Vive al día, come lo que puede y cuando puede, pero no pierde la esperanza de llegar a la frontera y cruzar a Estados Unidos, donde espera poder tener una vida mejor.

Carlos Noguera también viaja con la caravana. Ha asumido de alguna manera la voz de un grupo de ellos, y coincide en que en su país de origen difícilmente alguien puede salir adelante.
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Hay mucha gente que allá ha pasado por opresión con el Gobierno, allá de verdad la calidad de vida está muy crítica, la economía, todo. Allá no hay cómo salir adelante, ya que si de una u otra forma busca alguien la manera también tiene que tener algún problema con la autoridad, o que quiera buscar por sus propios medios, no lo puede hacer”.

Entre el contingente llegó Tyron Oliveros, un joven venezolano de 24 años que viaja con su madre. Acepta dar la entrevista con la condición de que no salga su rostro, pues piensa que le podría acarrear problemas.
En su país de origen se dedicaba a la reparación de radiadores automotrices y a estudiar.
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Cuando estábamos de vacaciones en el liceo, siempre trabajábamos ahí como ayudantes, que tanto tornillo y vaina (sic), pero uno fue aprendiendo de la materia, y de eso fue que me defendía últimamente, pero ya después de que ha habido el estallido social en el país ya no se veían gasolinas, no se veían los carros, no se veía ni la sociedad; 70% de la población migró, y los que quedaban eran personas mayores, niños y personas especiales. Pero jóvenes como yo, o personas adultas que sepan de alguna materia, hasta los especialistas en la salud, cirujanos, y todas esas personas, ya se fueron del país”.

La travesía de estos migrantes desde Sudamérica ha estado marcada por el sufrimiento y la tragedia: el hambre, la enfermedad y la muerte forman parte de su viaje, y a algunos de ellos les ha tocado vivir experiencias dramáticas.
Tyron, originario de Zulia, un estado cercano a la frontera con Colombia, ha pasado momentos dramáticos.
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¿Hoy estamos a qué? ¿a 12?, ya hoy estoy cumpliendo dos meses de viaje desde que salí de mi casa y me despedí de mi familia por 10 años. Realmente ha sido una travesía muy difícil”.
Su trayecto inició con el cruce de la frontera entre Venezuela y Colombia por la zona de La Guajira. Cruzó Colombia hasta el pueblo de Necoclí, donde cruzó en lancha hacia el oeste a la frontera con Panamá. Ahí se encontró con la tristemente célebre región del Darién, un bloque de montañas y selva donde miles de personas se han extraviado o han perdido la vida.
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Ahí salían grupos de personas de 90, un grupo de 30 adelante, otro grupo de 30 en medio y otro grupo de 30 que quedaba atrás. Y siempre se escuchaban los rumores y los gritos de que ‘¡se murió, se murió, se murió!’, realmente yo no vi los muertos, porque no quise tener esas imágenes,”.

Juan David también da testimonio de lo peligroso que resulta caminar por ese tramo de vegetación densa, un bloque casi infranqueable de 575 mil hectáreas que incluso interrumpe la famosa carretera panamericana.
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Fueron tres días de caminata y tres de noche, acampando en medio de la montaña, donde tantas cosas horribles se vieron. Personas que no aguantan, les da un infarto y se mueren”.
Juan David documentó en video de la travesía. Es una cadena de montañas llenas de vegetación. Pocas veces para de llover, por lo que el suelo es un montón de barro por el que resulta muy difícil caminar, sobre todo si se sube una montaña.
Justo hace uno días el grupo de Juan David, que llegó con la caravana a Saltillo este domingo, se encontró en la ruta de esa selva un campamento, donde encontraron gente que murió sin haber podido salir de este laberinto verde, considerado una de las selvas más peligrosas del mundo.

Tyron vivió la desesperación de tener que cuidar a una niña de apenas 12 años que se extravió.
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Se me pegó atrás una niña de República Dominicana de 12 años, y yo le digo ‘mami pero por qué no te devuelves?’ y me dice: ‘Es que no veo a mi mamá’, y yo ‘¿y quién es tu mamá?’, ‘una muchacha que está embarazada, que va con un moreno de trenza, él es mi padrastro’. Y yo le digo ‘no te devuelvas que todos vamos al mismo campamento, yo te auxilio, vente conmigo’”.
Tyron acampó esa noche con la niña, y le llegaron rumores de que la familia de la niña se había ahogado en el río, que su madre había sido arrastrada y su padrastro trató de rescatarla pero ambos estaban perdidos.
El joven siguió el viaje por un par de días, cuidando a la niña y guardando para sí esos rumores de la muerte de la madre y el padrastro, hasta que vio la luz en el túnel.
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Resulta que ese día me quedé ahí y no viajé. Ya cuando voy a viajar a las 3 de la tarde, que le voy a llevar el último refrigerio a la niña, llega la Cruz Roja con la familia, no habían fallecido, gracias a Dios estaban vivos. Hermano, eso me dio mucha alegría, al ver a la familia que se reencontró, todo bien, agradecido con Dios”.

La llegada a México tampoco ha sido fácil, aunque por ahora, es menos complicada que el viaje por Centroamérica. De 14 mil que estiman llegaron a Tapachula, cerca de 5 mil obtuvieron un permiso por 30 días para permanecer en México.
La posibilidad de que no puedan llegar y cruzar hacia Estados Unidos está latente, pero no pierden la esperanza. Quedarse en México no es una opción.
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