Resulta vergonzoso e indignante ver como un sector de la clase política, se arrodilla para recibir las órdenes desde palacio nacional. Esos son los diputados, senadores, funcionarios en general quienes, ante la pérdida de su dignidad, agachan la cabeza y se someten a la voluntad de un solo hombre: el presidente.
¿A quién sirven esos individuos, hombres y mujeres que juraron respetar las leyes y ver por el bien de la Nación? Es la pregunta que me he hecho infinidad de veces y la respuesta sigue siendo la misma: sirven a los intereses de su patrón.
No han sido capaces de mostrar generosidad y empatía hacia las necesidades de la gente, en especial de los niños. Mostraron su verdadero rostro cuando rindieron protesta; la hipocresía les saltaba por los poros.
Llegaron aparentando sencillez al llevar su comida (preparada en casa) en un tupper. ¡Qué ridiculez! Y llegaron a comer en pleno salón de sesiones mostrando su falta de respeto a un recinto oficial. Se trataba de mostrar una imagen austera; sin embargo, muy pronto esa fachada rodó por los suelos.
Era un plan preconcebido, sin duda, porque pronto se inauguraban las “mañaneras” que nada tiene que ver con conferencias o informes sino con verdaderos ataques a una oposición y a funcionarios del pasado para ir preparando el terreno para lo que está por venir, las elecciones del 2024.
Se empezaron a escuchar frases despectivas, utilizando palabras como fifi, por ejemplo.
Muy pronto, a los “austeros” o hipócritas para decirlo de manera más clara y correcta, los vimos llegar a nuestro bellísimo Palacio de las Bellas Artes, vestidos o disfrazados de “fifis.” Afortunadamente sin su tupper con su lonche para el intermedio.
Iban a homenajear al líder de la secta “La luz del mundo”, el mismo que meses después sería aprehendido en Estados Unidos, donde aún se encuentra, acusado de abuso a menores.
No hay duda de que “el pez por su boca muere”.
Recién, apareció un video donde el presidente se comprometía a no tocar las prestaciones de trabajadores. Ofreció respeto y muchos le creyeron. Los mexicanos íbamos a tener un sistema de salud como el de Dinamarca. México con Morena y López Obrador casi se iba a ir a las estrellas.
Creo que se confundieron en los términos, porque lo que realmente quisieron decir era que al país lo iban a estrellar en todos los aspectos y de pasadita a nosotros.
¿Dónde quedaron las promesas? ¿Dónde quedó el respeto que merece nuestra Constitución Política? ¿Dónde quedó el respeto a nuestras instituciones? ¿A la división de poderes?
La Banda Presidencial hay que portarla con decoro y con honor. Hablando y defendiendo siempre la verdad; esa verdad que no puede ocultarse por mucho tiempo con mentiras, engaños y difamaciones hacia otros.
Se equivoca aquel que cree que el poder le concede el derecho de dañar a otros, de burlarse de las leyes, de destruir a las instituciones.
Un gobernante no es Dios por más alucinaciones que tenga o se invente. Es un simple mortal; un ser humano que como tal comete errores. Tiene poder, sí, el que debe utilizar para buscar y ofrecer beneficio, no para tratar desacreditar a quien le venga en gana, como lo ha estado haciendo con la ministra Norma Piña.
“El silencio no implica inacción sino prudencia” ha expresado la presidenta de la Suprema Corte, ante los ataques en su contra. Mujer de temple, con conocimientos y apego a la legalidad en su trabajo, algo que al presidente no le gusta y busca la manera de desprestigiarla.
En ese odio patológico que recorre su ser, ha instruido a sus lacayos -diputados y senadores- de desaparecer trece fideicomisos que hoy se encuentran en el Senado, esperando su extinción, pasando a perjudicar las conquistas laborales de los trabajadores.
Queda demostrado, una vez más, que la gente no le importa al presidente. Que tanto diputados como senadores no son leales a los ciudadanos. Que sirven a un patrón al que obedecen ciegamente y que son una verdadera vergüenza para el país.
¿Quieren dinero? ¿Por qué no llaman a cuentas a los involucrados en el desfalco millonario en Segalmex?
Nos deben explicaciones, de eso no hay la menor duda. Tarde o temprano tendrán que dar cuentas por el daño enorme que han causado al país.
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