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Publicado el sábado, 7 de noviembre del 2026 a las 14:00
Ciudad de México.- Enrique Quiñones, ex lanzador de los Tomateros de Culiacán que hizo historia al conseguir el primer juego sin hit ni carrera de la franquicia, fue asesinado a balazos este sábado en Villa Unión, al sur de Mazatlán, Sinaloa.
El ex beisbolista, de 57 años, fue atacado por sujetos armados que llegaron a bordo de un vehículo y dispararon en repetidas ocasiones contra él.
La agresión se registró alrededor de las 8:30 horas sobre el bulevar Niños Héroes, entre las calles Francisco I. Madero y Jesús Carranza, cuando la víctima se encontraba junto a un automóvil Nissan Versa blanco.
De acuerdo con reportes locales, Quiñones estaba recargado sobre el vehículo, con el que presuntamente prestaba servicio de transporte mediante una plataforma digital, cuando llegaron los agresores.
Tras dispararle, los sujetos escaparon en un vehículo, mientras el ex pelotero quedó tendido sobre la banqueta con múltiples heridas de bala.
Paramédicos de Bomberos Veteranos de Villa Unión acudieron al lugar para auxiliarlo, pero al revisarlo confirmaron que había fallecido.
Policías municipales acordonaron la zona, mientras elementos del Ejército y corporaciones federales apoyaron las labores de seguridad.
Personal de la Fiscalía General del Estado realizó el levantamiento de indicios balísticos y ordenó el traslado del cuerpo al Servicio Médico Forense.
Las autoridades mantenían bajo investigación el homicidio, sin informar sobre personas detenidas ni establecer públicamente el móvil del ataque.
Quiñones fue uno de los lanzadores que dejaron huella en la historia de los Tomateros de Culiacán, particularmente por una actuación registrada el 21 de noviembre de 2000, cuando lanzó un juego completo sin permitir hit ni carrera frente a los Águilas de Mexicali. Una hazaña.
Aquella noche, en el estadio Ángel Flores de Culiacán, el pitcher derecho condujo a los Tomateros a una victoria de 1-0 y consiguió el primer juego sin hit ni carrera en la historia de la novena guinda.
Eso quedó registrado en los libros de récords de la Liga Mexicana del Pacífico y convirtió al mazatleco en una referencia histórica del pitcheo sinaloense.
Nació el 30 de octubre de 1969 en Mazatlán, y desarrolló una trayectoria profesional que se extendió de 1988 a 2007, durante la cual se desempeñó como abridor y relevista.
En la Liga Mexicana de Beisbol vistió los uniformes de Rieleros de Aguascalientes, Sultanes de Monterrey, Leones de Yucatán, Broncos de Reynosa, Tuneros de San Luis Potosí y Dorados de Chihuahua.
En el circuito de verano acumuló una marca de 39 victorias y 63 derrotas.
Uno de sus mejores registros ocurrió en 1999 con Yucatán, cuando consiguió 10 victorias, nueve derrotas y una efectividad de 2.87 en 25 aperturas, con 150 entradas y dos tercios de trabajo.
Durante esa campaña también registró 71 ponches, dos juegos completos y dos blanqueadas.
En 2000, además de su histórica actuación con los Tomateros, jugó para Reynosa en el circuito de verano. Un año después, con esa misma organización, registró nueve victorias, ocho derrotas y una efectividad de 3.24.
Después de retirarse como jugador profesional, Quiñones regresó a los Tomateros como integrante del cuerpo técnico de Benjamín Gil, donde trabajó con los lanzadores y transmitió su experiencia a nuevas generaciones.
En noviembre de 2015, al reincorporarse a la organización guinda, recordó que llevaba más de una década alejado del equipo y expresó su satisfacción por volver a Culiacán.
“ Aquí fue mi segunda casa”, declaró entonces, al agradecer la oportunidad de regresar al club donde había protagonizado una de las mayores hazañas de su carrera.
El ex lanzador explicó que su nueva función consistía en ayudar a los jóvenes pitchers a perfeccionar sus lanzamientos y aprovechar las oportunidades dentro del beisbol profesional.
Quiñones también vivió desde el cuerpo técnico otra actuación histórica de los Tomateros: el juego sin hit ni carrera combinado que consiguieron Francisco Campos, Salvador Valdez y Óscar Villarreal frente a Mexicali el 28 de diciembre de 2014.
Aquella actuación terminó con victoria de 4-0 y representó el tercer juego sin hit ni carrera de la franquicia, después del conseguido por Quiñones en 2000 y otro combinado registrado el 25 de noviembre de 2003.
En una entrevista con medios, en noviembre de 2015, el ex pitcher recordó la emoción de presenciar otra hazaña de esa magnitud, ahora desde una función distinta a la de jugador.
“ Se siente una emoción muy grande, ya que fue al mismo equipo al que le lancé el sin hit ni carrera, algo bonito para uno, es para nunca olvidarlo“, expresó.
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