Nacional
Publicado el lunes, 27 de octubre del 2025 a las 16:59
Michoacán.– El asesinato de destacados líderes del sector limonero en México ha puesto bajo el foco nacional el brutal asedio que los cárteles de la droga ejercen sobre esta industria, elevando las alarmas sobre la seguridad alimentaria y el comercio internacional.
El caso más mediático fue el de Bernardo Bravo, un empresario de Michoacán y vocal crítico de las extorsiones criminales, quien fue hallado sin vida con un disparo en la cabeza y signos de tortura. Días antes, Bravo había encabezado una protesta de productores contra las cuotas impuestas por el crimen organizado. Tres días después, un segundo empresario de cítricos, Javier Vargas Arias, fue atacado a balazos en Veracruz y falleció.
Control Total y Colusión con Autoridades
Según especialistas consultados, la razón de fondo de esta violencia es la impunidad con la que los cárteles operan e imponen su ley para controlar la producción de limón.
” La delgada línea entre un político y un líder criminal en esas regiones del país es extremadamente delgada”, afirmó David Saucedo, especialista en políticas de seguridad.
Tanto él como Alberto Guerrero Baena, experto en seguridad en Michoacán, coinciden en que la colusión de las policías locales con los criminales es la norma, dejando a los productores indefensos.
Guerrero Baena señaló que el problema se origina en las rancherías, donde “ya no entra el Estado mexicano”, y donde cárteles como La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) han impuesto “cobros específicos a toda la cadena de producción”.
Una productora anónima de Michoacán reveló a Univision Noticias que los limoneros se ven obligados a ceder un tercio de sus ganancias al narco, una cuota que ha escalado en los últimos años.
Impacto en la Relación Comercial con EE. UU. y el T-MEC
El dominio del narco en la siembra, cosecha y distribución del limón, un sector que exporta más de 700,000 toneladas anuales, representa un desafío directo para el comercio con Estados Unidos, principal destino del producto mexicano.
Expertos como Guerrero Baena sugieren que el involucramiento criminal en la agroindustria será un tema clave en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La situación se agrava luego de que el gobierno de Donald Trump ha catalogado a algunos de los cárteles extorsionadores, como La Familia Michoacana y el CJNG, como organizaciones terroristas extranjeras.
Saucedo señaló que el estatus de grupo terrorista internacional impuesto a La Familia Michoacana se debe, en parte, a su participación ilegal en la industria limonera. La futura administración de México deberá clarificar su estrategia contra el poder del narco en la agricultura para no entorpecer las negociaciones comerciales, advirtió Guerrero Baena.
“Estamos a Merced del Crimen”: El Clamor del Sector
La desesperación entre los agricultores es palpable.
” La industria está totalmente controlada por el crimen… La policía municipal está de parte del crimen organizado, y no podemos hacer nada,” lamentó la empresaria anónima.
El temor a las represalias, como la que sufrió Bravo (cuyo padre también fue asesinado años atrás por el narco), paraliza las denuncias. En lo que va del año, al menos cuatro líderes del sector han sido asesinados.
Ante la incapacidad del gobierno mexicano para brindar protección, muchos productores están considerando “vender [las huertas] antes de que el crimen se las arrebate” y abandonar el negocio, un reflejo de que el poder criminal ha sustituido al Estado en vastas zonas productivas del país.
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