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Autor Invitado
Publicado el sábado, 1 de septiembre del 2012 a las 16:00
México, DF.- La crisis económica, la cura de enfermedades y la búsqueda de lo divino han sido motivos importantes para que la gente quiera refugiarse en algunas creencias, las cuales ofrecen soluciones mágicas a todos los problemas.
La Nueva Jerusalén es una de las 285 sectas que operan en México. Estos grupos religiosos han registrado un incremento en el país, por lo que se coloca en primer lugar en Latinoamérica.
Líderes de estos grupos manipulan a sus seguidores y los han llevado a violar las leyes mexicanas, otros los engañan y cometen fraudes.
El aumento de estos grupos y su operación no pueden ser controlados por las autoridades, ya que no se registran ante la Secretaría de Gobernación para convertirse en asociaciones religiosas y porque el Gobierno no tiene la capacidad para “rastrearlas”.
Además, en México existe libertad de culto, por lo que pueden funcionar sin ser sancionados, consideraron especialistas en religión.
Actualmente existen aproximadamente 2 mil grupos religiosos en Latinoamérica y se calcula que en los últimos 20 años entre 30 y 35 millones de personas se han “convertido” a distintas sectas en esta región; de éstos, 70% son mexicanos.
Se considera que 400 católicos abandonan su fe cada hora, destaca un estudio del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), donde además se menciona que México es una nación clave utilizada por las sectas para crecer hacia América Latina.
Mientras la Iglesia católica considera como sectas a todos los grupos que no pertenecen a las iglesias históricas como los presbiterianos, los investigadores como Elio Masferrer, compilador del libro “Sectas o Iglesias”, y para Adoniram Gaxiola, director del Centro para el Estudio de la Religión en Latinoamérica, la definición de secta debe ser clara para evitar confusiones con el surgimiento de nuevos movimientos religiosos.
“Secta es un grupo de personas que se considera salvada o elegida por Dios, que tienen a un líder al que siguen sin cuestionar”, señalan.
En México los casos de sectas más conocidos son el de los narcosatánicos en 1989, la Iglesia cristiana restaurada Los Perfectos, que traficaban con niños de albergues, y el de la Santa Muerte.
También existen otros grupos religiosos que impiden a los niños de otras creencias ir a la escuela. Chiapas es un estado en el que se han registrado estos casos desde hace 20 años y que han llegado a la expulsión de evangélicos de sus comunidades.
Escenario similar se vive desde hace unos días en Nueva Jerusalén, comunidad religiosa fundada en Turicato, Michoacán, por un sacerdote católico tradicionalista disidente que se hizo llamar papá Nabor, que en días pasados sus seguidores derribaron el colegio de la comunidad e impidieron que 270 niños asistan a una escuela laica.
Para Elio Masferrer, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, sectas destructivas como Verdad Suprema, de Japón, que lanzó gas sarín en el metro matando a 13 personas, no hay en México.
Sin embargo, hay grupos dentro de la Iglesia católica, como los Legionarios de Cristo, que pueden ser considerados sectarios porque se “consideran un grupo salvado, elegido, que está por encima de los católicos y que pueden realizar acciones que dañen a miembros de la organización, como son los abusos sexuales de los que han sido acusados”.
En México, agregó, “las autoridades no pueden controlar a estos grupos no sólo porque no se registran, sino porque el Estado mexicano no tiene capacidad para rastrearlos, además de que no les gusta hacerlo, porque es muy complicado contar con gente especializada en discernir qué es un delito y qué es tarea religiosa”.
Para Adoniram Gaxiola no se descarta que algunas sectas tengan expresiones destructivas y causar daños a terceros, como en Nueva Jerusalén, que “contribuye a que los niños no se formen”.
Otros casos son los que ocurren en Oaxaca y Chiapas, donde comunidades cristianas y algunas católicas tradicionalistas expulsan, golpean y matan cuando no pertenecen a su grupo religioso.
CAPTURAN A LÍDERES
En México han ocurrido casos de sectas en las que los líderes abusan de sus seguidores para obtener recursos económicos.
Un ejemplo de ello ocurrió en Tapachula, Chiapas, en noviembre de 2011, cuando las autoridades estatales detuvieron al líder de la secta religiosa Misiones de Shaddai, Darinel López Toledo, acusado de explotar a gente de escasos recursos, incluidos menores de edad, bajo la promesa de trabajo, vivienda y alimentación.
Sus seguidores realizaban jornadas agotadoras de trabajo y sólo les pagaba 25 pesos al día.
Hasta la fecha hay niños desaparecidos y todos los responsables aún no han sido detenidos.
Asimismo, el 4 de enero de 2011 la Procuraduría de Justicia del DF aprehendió al obispo de la denominada Iglesia de la Santa Muerte, David Romo, acusado de pertenecer a una banda de secuestradores, y en 2005 se le había cancelado su registro.
¿CÓMO IDENTIFICAR A UNA SECTA?
Michael Langone, doctor en Psicología Clínica, definió a la secta como “un grupo o movimiento que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa, y que emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus adeptos), diseñadas para lograr las metas del líder del grupo, trayendo como consecuencias posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general”.
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