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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 2 de diciembre del 2025 a las 04:18
Ciudad de México.- Las automotrices japonesas no buscan privilegios ni reacomodos en la revisión del T-MEC en 2026: quieren proteger 87 mil millones de dólares invertidos en Norteamérica y preservar la integración económica entre México, Estados Unidos y Canadá.
El peso de Japón en el sector es relevante, pues es el tercer mayor fabricante de autos del mundo, una potencia que mueve marcas globales y opera una de las redes productivas más profundas de la región.
En su escrito a la Oficina del Representante Comercial (USTR) de Estados Unidos, la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón (JAMA) afirmó que el acuerdo sostiene su expansión regional y que cualquier alteración daña la competitividad del bloque.
JAMA agrupa a 14 fabricantes, incluidos Toyota, Honda, Nissan, Mazda, Mitsubishi, Subaru, Suzuki, Isuzu, Hino, Daihatsu, Yamaha y Kawasaki.
La postura del sector evita jerarquías, subraya que su red trinacional no rebaja el papel de Estados Unidos, lo fortalece. En ese país operan 25 plantas, en México 12 y en Canadá 5. Se trata de instalaciones de vehículos, motores, transmisiones, partes y baterías que sostienen una cadena que cruza fronteras de forma constante.
Las operaciones mexicanas y canadienses reducen costos, amplían eficiencias y sostienen la viabilidad de nuevas inversiones en Estados Unidos, donde la inversión acumulada ronda los 66 mil millones de dólares.
Motores ensamblados en Ohio llegan a líneas en Guanajuato u Ontario, mientras transmisiones y partes fabricadas en México y Canadá sostienen el ensamble estadunidense. El T-MEC creó la zona libre de aranceles que permitió planear inversiones de largo plazo y mantener precios accesibles para consumidores presionados por la inflación y el costo del crédito.
JAMA afirma que su modelo empresarial exige fabricar cerca de donde venden. Alrededor de 75% de los vehículos que comercializan en Estados Unidos se arma dentro de Norteamérica y la mitad surge directamente de plantas estadunidenses. Las unidades que no se venden ahí se mueven a México y Canadá.
La asociación también destaca nuevas apuestas en Estados Unidos en electrificación. Toyota inauguró su planta de baterías en Carolina del Norte, Honda avanza en su instalación conjunta con LG Energy Solution en Ohio e Isuzu construye una fábrica de camiones en Carolina del Sur, pero estas inversiones dependen de reglas claras y coordinación regional.
JAMA sostiene que la permanencia del T-MEC protege el valor de la inversión japonesa en la región y mantiene a Norteamérica como plataforma automotriz de referencia global.
T-MEC sostiene precios accesibles
Por otra parte, los concesionarios de marcas internacionales, agrupados en la American International Automobile Dealers Association (AIADA), también enviaron sus comentarios a la USTR, en los cuales recalcan que la integración con México y Canadá es esencial para mantener los precios de los vehículos bajo control y evitar una crisis de asequibilidad.
Al fortalecer la fabricación regional, el T-MEC ayuda a reducir picos de precios y sostiene un suministro más estable, un punto que la asociación considera decisivo en un momento en el que adquirir un auto nuevo se acerca a un lujo.
La advertencia llega con cifras que retratan el tamaño del problema de los aranceles. El precio promedio de un vehículo nuevo superó los 50 mil dólares por primera vez en septiembre de 2025. El pago mensual ronda los 800 dólares.
De acuerdo con el Center for Automotive Research, los aranceles costarán a los fabricantes un promedio de 4 mil 600 dólares por vehículo para 2027 y pondrán en riesgo 3.9 millones de ventas en los próximos tres años.
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