Nacional
Por
Sipse
Publicado el viernes, 20 de abril del 2012 a las 00:12
Cancún, Q. Roo.- A las 3 horas de ayer, locales de la avenida Yaxchilán, algunos llenos y otros ya cerrados, daban vida nocturna a la zona, pero se interrumpió por cuatro detonaciones de arma de fuego seguidas por una ráfaga de metralleta que acabó con la tranquilidad de los parroquianos: unos se tiraron al piso y otros se resguardaron atrás de las paredes para no ser heridos. El saldo fue al menos nueve bares, tiendas y restaurantes con impactos de bala, un joven muerto y uno herido.
“Parecía como si estuviéramos en el norte del país”, comentó uno de los locatarios que pidió no publicar su nombre, ni en qué lugar trabaja por temor.
Se encontraba en uno de los cuartos de uno de los restaurantes, apenas conciliaba el sueño cuando escuchó cuatro detonaciones, segundos después se escuchó una ráfaga, pero el sonido era más fuerte que el primer bloque de balazos, se asomó por la ventana, pero ya no vio nada.
Recogió impresiones de los taqueros y meseros del lugar: le comentaron que el restaurante estaba lleno cuando se escucharon los balazos, prácticamente todos los comensales y empleados se metieron a la zona de oficinas y cuartos.
Antes de los disparos vieron como pasó un sujeto en una motocicleta, entró por la avenida Uxmal, dio la vuelta cerca del hotel Ramada y se retiró por la misma avenida. Segundos después se empezaron a escuchar las detonaciones de arma de fuego.
Otro empleado de uno de los video-bares, cerca de la Uxmal, estaba a punto de cerrar cuando empezó a escuchar las detonaciones de arma de fuego.
Describió que sujetos en una camioneta blanca sacaron por la ventanilla un arma de fuego y empezaron a disparar a discreción contra los establecimientos.
Las taquerías que se ubican frente al sindicato de la CROC estaban llenas, todos tuvieron que correr para protegerse. La camioneta de los pistoleros circulaba de la avenida Uxmal hacia la Sunyaxchén, todavía hicieron un alto frente a la Farmacia París y empezaron a accionar sus armas, después se dieron a la fuga.
El trabajador no vio si hubo heridos, pero cree que no hubo lesionados porque estuvo todo el tiempo en el lugar hasta que se fueron las autoridades policíacas, que prácticamente llenaron la avenida, pero nunca vio alguna ambulancia.
Los locales que resultaron con impactos de bala fueron la Farmacia París, con uno; un consultorio médico, uno; un local vacío, con tres; el video bar Los Amigos, uno; el bar Canta Canta, 16; edificio sindical de la CROC, uno; bar La Taberna, uno; hotel Ramada, uno, y hotel Canto, uno.
A las 10 de la mañana, los trabajadores de “La Taberna” ya habían cambiado el vidrio que tenía el balazo. Los del Canta Canta cubrieron con cemento los hoyos que dejaron los impactos de bala en la pared de la escalera para accesar al lugar, los pintaron de rojo.
Desde la madrugada, el temor se apoderó de los locatarios, el ataque contra los comercios lo ven como un tipo de advertencia, “porque si fueran contra alguien específico, van directo y lo matan”, dijo uno de los trabajadores que se atrevió a hablar con reporteros.
Otros que intentaron hablar con los medios de comunicación, como el caso de La Taberna, sus jefes les ordenaron no hablar con nadie de lo que sucedió en la madrugada.
Ya están con el miedo, porque aparte tendrán que enfrentar la mala publicidad que les acarreará estos hechos violentos.
Apenas se sentía una buena racha de consumo en restaurantes y comercios ubicados en la avenida Yaxchilán como respuesta a las vacaciones de Semana Santa, pero esa felicidad fugaz fue reemplazada la madrugada del miércoles por la ráfaga de disparos que ahora se traducen en incertidumbre y temor a la violencia, a que Cancún se convierta en una de esas ciudades donde ya no se puede salir a la calle de manera segura o peor aún, donde se acostumbre el ciudadano a enfrentamientos de grupos armados como parte del día a día como en otras regiones del país – “eso sólo pasaba en el norte, o en Veracruz y Tabasco”- y entre toda esta confusión que se vive al día siguiente de los hechos en la calle céntrica, los empresarios dicen: “Aquí no pasó nada, mataron a alguien, pero no en esta calle”. “Sí fue en la Yaxchilán, pero más adelantito, por las discotecas, no en los restaurantes”.
Casi al mediodía, la avenida luce casi vacía, los meseros y encargados de establecimientos populares afectados por los actos vandálicos como La Taberna, el hotel Ramada y empleados de la Farmacia París, de acuerdo al reporte preliminar de la Procuraduría de Justicia del Estado, se comportan con hermetismo. “Tenemos órdenes de no hablar del tema, es delicado, además eso pasó en el turno de la noche”.
Mientras tanto, representantes de la Asociación de Empresarios de la Yaxchilán conversan entre ellos en un restaurante vacío, el ambiente de “aquí pasa algo malo” flota en el ambiente, los empleados cuchichean con expresión grave, no hay risas ni bromas. Los locatarios no quieren proporcionar información de los hechos, pero dicen de manera extraoficial: “Nos vamos a esperar a tener una versión de todos los asociados, no queremos generar psicosis y que nos afecten más a los negocios de la zona”, explica uno de ellos.
“Hay varias versiones, no queremos caer en contradicciones, además dicen que hubo dos muertos y no fue así, no hay sangre ni nada”. Con visible desesperación, un empresario agrega: “no pasó nada, no pasó nada, no venían por nadie en especial, fue como una exhibición, tiroteos al aire”.
La actividad de algunos restaurantes del lugar parece detenida. “Sí hay servicio, es sólo que la gente no ha llegado”, dicen los meseros. Poco a poco, como si fueran los últimos días de quincena, un puñado de clientes empieza a llegar cerca de las 13:30 “Esto no puede seguir, tenemos que hablar con las autoridades, nos va a afectar mucho esta mala imagen”.
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