Internacional

Publicado el jueves, 17 de septiembre del 2026 a las 18:30
Gaza.- Conectados a monitores, dos recién nacidos raquíticos duermen uno junto al otro en la misma incubadora del hospital Naser de Jan Younis, en el sur de Gaza. A veces son tres.
Nacer en Gaza, un territorio devastado por la guerra producida por Israel contra Hamás, supone venir al mundo enfrentando una montaña de dificultades. Para los bebés prematuros o enfermos, la situación es crítica, porque en los hospitales falta de todo.
“La situación es catastrófica” y “no deja de empeorar”, resume Hatem Dhahir, jefe del servicio de neonatología del hospital Naser. “Ya no nos quedan incubadoras disponibles y muchos bebés necesitan oxígeno”, afirma a la AFP.
La guerra de Israel contra Hamás, en respuesta al ataque perpetrado por el movimiento palestino el 7 de octubre de 2023, ha destruido o dañado numerosos hospitales y el sistema sanitario de Gaza. Las restricciones impuestas por Israel a la entrada de mercancías en el territorio palestino contribuyen asimismo a la escasez de material médico básico y de equipos especializados, destacan médicos palestinos y organizaciones no gubernamentales.
En mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que esta escasez afecta a material de laboratorio, ortopédico e incluso a los concentradores de oxígeno que permiten producir aire puro para pacientes con insuficiencia respiratoria. Además, los partos prematuros han aumentado en los últimos meses, explica el doctor Dhahir.
En marzo, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) calculó que 70 por ciento de los recién nacidos en Gaza nacieron prematuramente o con un peso insuficiente.
La crisis del sistema sanitario gazatí no es un hecho aislado, sino el resultado de un patrón que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha documentado extensamente. Un informe de ese organismo contabilizó al menos 136 ataques contra 27 hospitales y otras 12 instalaciones médicas en Gaza entre octubre de 2023 y mediados de 2024, en los que murieron 500 trabajadores de la salud.
El documento advierte que dirigir deliberadamente ataques contra hospitales y lugares donde se atiende a enfermos y heridos, cuando estos no representan objetivos militares, constituye un crimen de guerra, y que un patrón sistémico de este tipo de abusos podría equivaler a crímenes de lesa humanidad.
Uno de los casos más documentados fue el del hospital Al Shifa, el principal centro sanitario de Gaza, que quedó en ruinas tras una ofensiva en marzo de 2024; tras la retirada del ejército, se hallaron fosas comunes en el recinto con al menos 80 cadáveres, entre ellos pacientes que aún se encontraban hospitalizados.
“Los hospitales, que deberían ser refugios seguros, se han convertido en trampas mortales”, declaró Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, al presentar el informe.
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