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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 2 de noviembre del 2026 a las 11:03
Ciudad de México.- El fenómeno conocido como bed rotting, que se traduce al español como “pudrirse en la cama“, ha ganado una notable relevancia entre los jóvenes de la Generación Z. Esta práctica consiste en permanecer acostado durante horas o incluso jornadas completas sin dormir, utilizando el tiempo para navegar en el celular, consumir alimentos o simplemente observar el techo.
Aunque en redes sociales se presenta como una forma de autocuidado para desconectarse de las responsabilidades cotidianas, especialistas señalan que detrás de esta conducta puede existir un agotamiento profundo.
El concepto se popularizó en plataformas como TikTok durante 2023, acumulando cientos de millones de reproducciones. A diferencia de lo que anteriormente se denominaba “día de edredón“, el término actual refleja una postura más dramática ante la necesidad de pausa.
Según los datos expuestos, 9 de cada 10 jóvenes de la generación Z manifiestan síntomas de estrés, lo que convierte a la cama en un refugio donde nadie les exige realizar actividades académicas o laborales.
Uno de los aspectos más contradictorios de esta tendencia es el uso constante de dispositivos electrónicos mientras se intenta descansar. Al llevar las pantallas a la cama, el cerebro se mantiene en un estado de alerta debido a la luz y al flujo constante de información, lo que impide un reposo real.
“ Una cosa es decidir hoy me quedo en la cama porque lo necesito y otra muy distinta es quedarse ahí porque ya no hay ganas de nada ni de nadie”.
Este hábito puede alterar el ciclo circadiano, ya que la falta de exposición a la luz solar y el uso prolongado de dispositivos desajustan el reloj biológico. Como resultado, muchas personas terminan el periodo de descanso con una sensación de fatiga mayor a la que tenían al iniciar el fin de semana.

Los especialistas subrayan la importancia de distinguir entre una pausa voluntaria y un comportamiento persistente que podría indicar problemas de salud mental. Si bien un descanso ocasional puede ser reparador, la repetición constante de esta conducta es un factor a vigilar.
“ Lo primero de vez en cuando ayuda a recuperarse, pero lo segundo, cuando se repite varios días, puede ser señal de agotamiento o hasta de depresión”.
La recomendación para los padres y tutores es observar si esta práctica se convierte en un aislamiento prolongado. Identificar estas señales de alerta permite diferenciar entre un momento de desconexión necesario y una situación que requiere atención profesional, especialmente cuando el individuo muestra una falta de interés generalizada por realizar otras actividades o interactuar con su entorno.
Información por El Heraldo de México
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