Ayer el Presidente de la República le contestó, en “la mañanera”, a Ricardo Anaya, referente a la supuesta persecución que vive el excandidato presidencial del PAN, asegurando que la cárcel cuando uno es inocente fortalece y que el exdirigente nacional del PAN debe de mostrar las pruebas de su inocencia.
Estas líneas no son para defender a la persona de Ricardo Anaya, quien en lo personal no me inspira confianza, sin embargo, me preocupan las palabras del señor Presidente.
La injusticia para cualquier individuo no debe de darse, no debe de existir, y una de las más importantes responsabilidades de toda autoridad es lograr la justicia, sin el argumento que la cárcel inmerecida fortalece. En realidad, el paso del tiempo nos hace cambiar de parecer, pues hace 16 años, siendo jefe del Gobierno del DF no pensaba de esa manera al momento en que evitó ir a un proceso legal gracias al fuero que lo investía por su cargo de elección popular.
El señor Presidente dijo y cito textual: “Si es inocente, que no se ampare ni huya”, siendo esto una sugerencia con algo de ignorancia, pues el amparo es un derecho que tenemos los mexicanos con el cual podemos proteger nuestros derechos de actos violatorios de las autoridades, y según Anaya con sus argumentos da a conocer que existe una autoridad que busca violar sus derechos.
Afortunadamente el sistema judicial en México se rige por la presunta inocencia, en el cual todos somos inocentes hasta que se nos demuestre lo contrario, sino de lo contrario, valga la redundancia, todos seríamos posibles culpables de todos los actos ilícitos que se cometieran, y es por ello que la autoridad demandante, en este caso la Fiscalía General de la República, debe de mostrar las pruebas de los delitos cometidos por el señor Anaya.
El señor Presidente asegura que no tiene nada que ver con la Fiscalía General de la República, sin embargo, en “la mañanera” anunció que el citatorio ya le fue entregado al supuesto delincuente de Ricardo Anaya, no tendrá nada que ver, tal vez.
Desafortunadamente tenemos un Presidente de la República que está más ocupado en sus luchas y peleas personales que en buscar solucionar los problemas, grandes o pequeños, que afectan a todos los mexicanos. Ojalá pronto, muy pronto cambie su actitud.
Al final de esta telenovela, como la de Lozoya, como el avión presidencial, no será tan interesante como la supuesta ruptura entre Belinda y Cristian Nodal.
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