¡Fuerte abrazo a usted!, porque sin usted no podría celebrar todo lo que hemos logrado, así que, de todo corazón le doy las gracias y le invito a lo largo de estas nuevas 365 oportunidades, a vivir en paz y en armonía.
Mi barrio
Desde niño imaginaba a mi barrio El Ojo de Agua, como un viejo árbol, cuyas ramas asomaban en su parte alta, allá donde los conquistadores posaron sus pies, que se fue ensanchando con calles, donde era un páramo, con casillas de adobe construidas caprichosamente sobre el cerro, que parecían el adorno de un pino de Navidad, con sus lucecillas por la noche, como un cuento de hadas, con viviendas, (algunas todavía) que se sostienen de las laderas del cerro, donde fue edificado el barrio primigenio del Saltillo.
Ahí, donde los conquistadores iberos y portugueses abrevaron la milagrosa agua, y le dieron de beber a los no menos sedientos caballos.
En sus calles polvorientas pasé los mejores años de mi vida. Recuerdo los vetustos álamos que serpenteaban al arroyo de la Tórtola y sobre la calle Libertad, donde solíamos jugar sanamente, por la tardes admirar al grupo de jóvenes que el mando de aquel viejecito vendedor de tierra para macetas, don Andrés Vázquez, dirigía la danza autóctona de “los Caballitos”, antecedente de la Danza Tlaxcalteca, cuya batuta heredó a Pancho “La Gallina”, (Francisco Gámez Cardona), quien haría fama y una pequeña fortuna con las presentaciones del grupo.
Acudí a la vieja Escuela Federal Tipo Rural Ojo de Agua, donde era directora Candelaria Valdés y maestros Laurentina, Esperancita Hernández, Miguel Flores, Julieta Gaytán, María Reyes Cazares, el profe Fito y otros que escapan a mi memoria.
El barrio ya no es aquel que terminaba en la calle Primo de Verdad con la casona de piedra blanca de doña Josefina, la primera fabricante de los famosos cacahuetes garampiñados en Saltillo. El barrio se ha extendido y con él, el nacimiento de un nueva colonia, la Bella Vista.
El Ojo de Agua ha sido cuna de personajes inolvidable, como el campeón internacional de boxeo Otilio “El Zurdo” Galván, y aunque no fue originario de allí, también habitó el lugar el poeta y diplomático Otilio González Morales, Pancho la Gallina, Pablo Bazaldúa, Arnulfo Narro reconstructor del Palacio de Gobierno y autor de muchas obras más, como el actual edificio de la preparatoria Mariano Narváez, entre muchos otros famosos nativos del barrio que serían largo enumerar.
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