El tema no es Rubén Rocha Moya, hasta ayer gobernador de Sinaloa, sino lo que su caso deja al descubierto. El debate del fuero del gobernador que renunció al cargo el viernes por la noche se vuelve incómodo para el obradorismo porque toca la esencia del discurso que impulsó Andrés Manuel López Obrador: acabar con la corrupción.
Durante años se insistió en que el fuero no protegía personas, sino funciones, pero ahora, con el caos en Sinaloa, los dichos dejan de sostenerse. El obradorismo, al servicio del narco… según Estados Unidos.
Mal parados
La caída del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, deja mal parados a los políticos de la Laguna que defienden a ultranza el obradorismo, como la pareja integrada por Cintia Cuevas, diputada federal, y su esposo Fernando Hernández, encargado de la estructura territorial de Morena en el estado y candidato a diputado local. La figura de López Obrador, dibujada de pies a cabeza como protector del narco, los deja en evidencia.
El Gutiz
Sobre la aparición de Fernando Simón Gutiérrez Pérez en la lista de suplentes a candidatos plurinominales del PRI, no tardaron las especulaciones sobre el futuro político del todavía subsecretario de Transporte y delegado político del PRI en La Laguna… hay quienes le ven gestos de candidato a la alcaldía de Torreón para las elecciones del próximo año. La respuesta es con una pregunta: ¿a poco no podría “El Gutiz” aspirar a esa nominación?
Duda fastidiosa…
Ni pío han dicho los morenistas de Coahuila sobre la caída de Rocha Moya… pues ni modo que tengan argumentos para defender el punto… ¿o sí?
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