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Coahuila

Bofetada a las autoridades… y a la sociedad

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 6 años

Lo que sucedió el sábado por la noche, a propósito de la ceremonia de graduación en Ciencias de la Administración es, por todas sus implicaciones, muy triste.

La directora y su esposo, exdirector de la Facultad, decidieron organizar y llevar a cabo una graduación multitudinaria, sin ningún permiso ni autorización. Irresponsablemente por la libre.

Hablamos de profesionistas, académicos, directivos de una facultad de la máxima casa de estudios, la supuesta élite de la intelectualidad estatal, que deciden violar la ley, burlar el decreto que prohíbe las concentraciones masivas, e ignorar olímpicamente todas las medidas impuestas por el Subcomité Técnico Regional de la Secretaría de Salud, que pretenden cortar la cadena de contagios.

Según Protección Civil, se aglomeraron más de 500 personas con el altísimo riesgo que ello implica para la salud de los graduados y sus familiares.

En su defensa, algunos padres argumentan que los jóvenes querían una ceremonia en forma. Pues sí, querer es muy humano, como los que quieren asistir a un concierto masivo o regresar a los estadios para vitorear a su equipo favorito, pero hoy por hoy, simplemente no se puede.

Y dicen que tenían derecho a esa ceremonia. Pues no, no tenían derecho, nadie tiene derecho a ser indolente e irresponsable; nadie tiene derecho a jugar con la salud de quienes lo rodean y no tienen derecho, porque lo dice el decreto que prohíbe las concentraciones masivas y lo grita todos los días la pandemia en la que estamos inmersos.

Sí, lo que sucedió el sábado por la noche es muy triste, ya que no solo representa una bofetada a todas las autoridades, estatales, municipales y de la propia Universidad, sino que es un golpe seco contra la sociedad que lucha por salir lo más pronto posible de la contingencia sanitaria, y una afrenta a todos los ciudadanos que sí entienden que ignorar la sana distancia y aglomerarse no solo es ilegal, sino francamente una estupidez.

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