Saltillo
Publicado el lunes, 28 de julio del 2025 a las 04:00
Saltillo.- Para ser bombero se requiere vocación, pasión y entrega, pero sobre todo un alto espíritu de servicio al prójimo para proteger su integridad, su vida y su patrimonio, además de un marcado compromiso con tu ciudad, coincidieron Gisela Fuentes Zull y Julio César Medrano, coordinadora operativa y subdirector del Cuerpo de Bomberos de Saltillo.
Asimismo, los elementos aseguraron sentirse muy honrados al representar a la corporación para recibir la Presea Saltillo 2025, a nombre de los 158 integrantes del Cuerpo de Bomberos de la capital, evento llevado a cabo el día de ayer en sesión solemne del Cabildo.
‘Me enamoré de esto’
Gisela, quien cumplió 20 años de servicio, considera que ser bombera es una vocación: “Es algo de lo que me enamore, es una pasión, es una entrega, y estoy muy orgullosa de ser bombera y de todo lo que ha logrado el departamento”.
Compartió que, desde muy jovencita, le nació el interés por conocer todo lo que hacían los bomberos, no sólo el apagar incendios, sino todo lo demás para lo cual se preparan y capacitan, “y fue así como me probé y me quedé”.
“La primera ocasión que, como voluntaria, me tocó salir con ellos, fue muy sorprendente para mi ver cómo se desempeñaban, con que temple y madurez hacían su trabajo, y desde ese momento empecé a aprender de ellos”, y comenta que esa primera jornada para ella fue muy intensa, y precisamente un 24 de diciembre.
Dio a conocer que uno de esos momentos que más la han impactado y marcado, fue la atención a una persona que se suicidó: “Fue algo muy fuerte, pero afortunadamente ya lo platique, ya lo libere, pero fue uno de las atenciones que más me marcaron”, expresa.
Servicio, lo más grande
Por su parte, Julio César Medrano Moreno, con una trayectoria de 26 años de servicio en la corporación, comenta: “Este trabajo es para mí de mucha satisfacción, porque servir a las personas y a mi ciudad es lo más grande, y pertenecer a esta corporación, tiene muchas formas de ir creciendo e ir madurando”.
Nuestro entrevistado, que llegó a la corporación en 1998 como voluntario, cuando se presentaron aquellos fuertes incendios forestales en la sierra Zapalinamé, “fue cuando decidí unirme y luego ya me ofrecieron trabajo y, con el consentimiento de mis padres, me hice bombero”.
Uno de los momentos más complicados que le ha tocado vivir fue en el 2000, en un accidente e incendio de un autobús en carretera, en el que murieron más de 15 personas: “Definitivamente uno no está preparado para ver morir a tanta gente, fue una situación muy difícil, porque nuestra función siempre es tratar de salvar a las personas”.
Asegura que experiencias como esa “son situaciones de las que mas nos han ayudado a madurar”, y también comparte que otra vivencia muy fuertefue el incendio del Mercado Nuevo Saltillo, “que nos significó un gran trabajo y mucho esfuerzo para poder controlarlo y extinguirlo”.
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