Pocas veces me veo emocionado por el mundo del jazz, he de confesar. Por supuesto que tengo música preferida, compositores e intérpretes en este género, pero digamos que se reduce a música de jazz clásico, del de Billie Holliday, Ella Fitzgerald, Art Tatum, John Coltrane, Cole Porter, entre otros. En la escena de la música actual, Eldar Djangirov es alguien que definitivamente vale la pena escuchar entre dos tres más y listo, no más.
Claro que desconozco el mundo actual del jazz, pero mis gustos musicales van hacia otros lados. Sin embargo, cuando alguien me atrapa con su musicalidad en la improvisación, quedo fascinado. La improvisación muchas ocasiones es simplemente fastuosa, pirotécnica, pero carece de profundidad musical y se reduce al fuego de artificio. Esta semana fue diferente. Brad Mehldau es un pianista y compositor que me atrapó desde un inicio. La manera en la que aborda la música es profunda y llena de sentido.
Las influencias en su música son amplias y eso le da un espectro mucho más grande. Sin duda existe en su formación académica el jazz, pero también la llamada música clásica, principalmente la música del siglo 19, y es esto lo que me atrapa, pues podemos ver en su música e improvisación al piano ideas armónicas y melódicas llenas de sentido y no solo espectáculo.
Schubert, Brahms y Schumann son parte de su formación e influencias. Además de trabajar durante años en tríos y demás ensambles de jazz, Brad también ha hecho música para algunos filmes, pero sobre todo, lo que a mí me fascina son tres álbumes de música original.
El primero es Love Sublime, un álbum escrito para la maravillosa voz de Renée Fleming, donde la complejidad no está peleada con la belleza. El segundo es uno compuesto para Anne Sofie von Otter, un álbum delicioso donde podemos ver los alcances musicales de Brad Mehldau mientras disfrutamos de la elegancia y perfección de la voz de von Otter.
El tercero es After Bach, un álbum donde podemos escuchar algunas obras de Bach que están intercaladas con obras de Mehldau y que reflejan la influencia de Johann Sebastian sobre el pianista. Nada despreciable darse el tiempo para escuchar estos tres álbumes.
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