Sin duda, la elección federal de este año será la oportunidad precisa para poner en su lugar a algunos despistados nuevos políticos locales, que por pura suerte llegaron al Palacio Legislativo de San Lázaro en 2018. Esos políticos –sin mayor virtud que haber estado por casualidad en el momento y lugar oportuno– alcanzaron una diputación federal en aquellas elecciones nacionales.
Me refiero a los diputados Francisco Borrego Adame, Melba Farías Zambrano y Diego Eduardo del Bosque Villarreal, legisladores federales que ni habían imaginado algún día llegar a tan alto encargo
–ya que ni son políticos–, y que llegaron a dicha representación a través de la coalición Juntos Haremos Historia, y gracias al efecto Andrés Manuel.
Y es que para quien no lo sabía, debo contarle que en 2020 nuestros legisladores y magistrados del Tribunal Electoral Federal han decidido abandonar de plano todos aquellos postulados democráticos antirreeleccionistas, que tanto costaron a nuestros antepasados, para darle gusto a los políticos modernos, concediéndoles la reelección.
Así pues, desde principios de este año, los diputados federales de todos los partidos se dedicaron a concertar la posibilidad de echar mano de la figura de la reelección en diputados federales. Lo anterior luego de subir al Pleno de la Cámara baja un intenso debate jurídico, social y político, en torno a la iniciativa de establecer las bases legales para el ejercicio de la reelección consecutiva de los legisladores, la que aseguran estaba prevista desde la reforma electoral de 2014.
Así pues, y adelantándose a lo que decidiera el Instituto Nacional Electoral (INE), los diputados aprobaron que los legisladores que quieran reelegirse puedan hacerlo sin pedir licencia y sin dejar de recibir los apoyos económicos que les otorga el Palacio Legislativo.
Es decir, que a partir de este año, se permitirá la elección consecutiva e inmediata en dos periodos seguidos para las y los diputados y senadores, sin necesidad de separarse del cargo para seguir cobrando sus jugosos sueldos de manera
ininterrumpida.
En consecuencia, el Consejo General del INE decidió aprobar a principios del mes pasado los lineamientos para la reelección de los diputados federales, sin que estos se separen del cargo, tal como querían los diputados. Además, se concedió que los aspirantes podrán contender por el principio que deseen, independientemente de si llegaron al puesto por mayoría relativa o representación
proporcional.
Con lo anterior y como era de esperarse, al día de hoy por lo menos 88% de legisladores de la actual Cámara de Diputados han manifestado su intención de reelegirse en este proceso vigente, que concluye este año–. Es decir, que al menos 441 diputados y diputadas de la actual Legislatura (2018-2021) se han registrado para reelegirse en sus escaños, y seguirse de largo hasta 2024.
Así pues y aprovechando esta coyuntura, sin duda alguna nuestros diputados federales coahuilenses intentarán postergarse en el cargo a través de la reelección, la cual en todo caso, debiera ser la forma de premiar o despedir al legislador con base en su desempeño.
Así que ponga usted atención, ya que seguramente estos nuevos políticos –que sin pensarlo ahora nos representan– intentarán reelegirse para poder prolongar más, su racha inesperada de buena suerte.
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