Arte

Publicado el lunes, 13 de junio del 2022 a las 03:39
Saltillo, Coah.- Entrar en la obra pictórica de Carlos Farías es encontrarse atrapado en un espejismo. Una visión brumosa de la realidad que se mueve entre la memoria y la sensación física; un recordatorio atmosférico de que el desierto es el espacio en el que se rompen los límites de la verdad, o al menos así es Estación Wadley, su más reciente exposición, con la que continúa con su discurso de paisajes que entre negros, amarillos y ocres resuenan en la mente del espectador como un espacio mítico.
Y esa sensación no es gratuita, pues es la misma que el pintor ha querido recrear: su propia experiencia de pensar en qué fue lo que vio realmente durante sus caminatas en este ejido de San Luis Potosí, y qué es lo que está pintando en su estudio:
“ Sí, hay como una tensión entre lo que vi en el paisaje y lo que pinté en mi estudio, después. Sí es como la memoria y lo que viví”, como detalló Farías a Zócalo en entrevista.
Esta piezas que se exhiben en la Taberna El Cerdo de Babel desde el pasado miércoles, continúan con la línea de sus exposiciones pasadas Ciudad Contada y, sobre todo, Catorce, en las que el proceso creativo parte del recorrido, del conocimiento del terreno por medio de los pies, la experiencia física ye el cansancio. La búsqueda visual de los elementos que definen un paisaje tan especial como lo es ese desierto que tanto lo ha apasionado y que define como “un libro que abrí y no cerré. O así es este proceso de Wadley, es una exploración”, apunta y añade que “lo que me gustó desde el principio fueron las atmósferas y los paisajes del desierto”.
Lo físico, lo mental
Durante esas exploraciones del territorio, Farías ha encontrado materiales que le permiten crear nuevas técnicas y texturas que lo acerquen aún más al desierto. Láminas rotas, madera y rocas que se unen con la pintura al óleo para, nuevamente, recrear la dualidad de su experiencia: lo rotundo de la fisicalidad de sus caminatas, y lo etéreo de su memoria que, con libertad, rememora las luces, las sombras y un espacio que, si bien no se olvida, sí se desdibuja.
“ Es un trabajo difícil pintar en el monte. El clima, el terreno y los materiales que se ensucian lo hacen muy difícil, entonces comencé a utilizar lo que había ahí, y no resistirme a lo que me da el mismo monte en atmósferas o composiciones, por eso ya no hay tanto óleos o pasteles, sino que partes a la cuestión de los objetos encontrados. Estas piezas de Wadley tiene mucho que ver eso, y es como se han ido trabajando.
“ Creo que la cuestión aquí es más la imagen y no tanto la cuestión del óleo, pero también hay algunas, porque es algo que siempre he ido trabajando, apunta y agrega que “las caminatas te ayudan a conocer los verdaderos colores del terreno, pero también hay algo muy introspectivo en caminar y eso hace que hagas atmósferas que traes dentro de ti, y esas pinturas son más para trabajarse en el taller, desde la memoria”, comentó.
Estación Wadley se expone en la Taberna El Cerdo de Babel y es una muestra de la creatividad de su autor, quien apunta que se ha interesado en nuevas técnicas y soportes como el grafiti y el bordado artístico, aunque, agrega, seguirá con la línea del paisajismo durante un tiempo más.
Visítala:
Estación Wadley
Carlos Farías
Taberna El Cerdo de Babel
15:00 a 1:00 horas
Entrada libre
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