Saltillo

Publicado el lunes, 1 de noviembre del 2021 a las 03:50
Saltillo, Coah.- Eulalio López quiere que cuando muera lo entierren en el cementerio en el que trabaja.
Hace 14 años entró como sepulturero al Panteón de Santiago, y aunque al principio le costó acostumbrarse a la presencia permanente de la muerte, hoy es diferente.
“ En ese tiempo no había trabajo y me ofrecieron este y dije bueno. De primero sí tenía miedo, pasaba las tumbas y los ruiditos que se oyen normales y sí tenía miedo, pero ya después se van acostumbrando el cuerpo y la mente”, relató.
Con su trabajo lleva el pan de cada día a su hogar. Limpia tumbas, da mantenimiento general al cementerio y apoya con los servicios fúnebres cuando hay algún entierro, y aunque hace profesionalmente su trabajo a veces no puede evitar entristecerse.
“ La otra vez sí me hicieron llorar, sí lloré delante de la gente, me dijeron ¿qué es tuyo?, ‘no es mío nada’, pero nada más de ver a los niños que están cantando las mismas canciones que cantaba el abuelo, porque me acuerdo de mi papá y de mi mamá”, señaló.

Visita a su nieto
En este mismo cementerio, hace más de un año enterró a un nieto, quien perdió la vida a los pocos días de nacido; ahora, cada que puede acude a su tumba y aprovecha el tiempo para limpiarla y sobre todo para recordar a su bebé.
“ Ángel de Jesús, vamos y le limpiamos su tumbita y le ponemos unos carritos y cuanta cosa, de repente paso ahí con él, con él sí me pongo a platicar”, lamentó.
Este se ha vuelto un lugar de calma y paz para don Eulalio, aunque está cerca su jubilación, él ha decidido seguir trabajando hasta que su cuerpo lo aguante. Le gusta caminar por los pasillos, se ha acostumbrado al silencio y a la presencia permanente de la muerte.
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