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Caminito de la escuela…

Por Jorge A. Meléndez

Hace 5 años

“Caminito de la escuela, apurándose a llegar, con sus libros bajo el brazo, va todo el reino animal”.

De acuerdo. Ya urge abrir las escuelas.

El costo de no hacerlo es demasiado alto, sobre todo para los chavos de sectores más desprotegidos. Para los que batallan para conectarse a clases en línea. Pero abrirlas al “ai se va” sería muuuy peligroso.

Con el hipercontagioso Covid-Delta y nuestra mediocre estrategia de vacunación (menos del 30% con esquema completo y, ojo, 20% son vacunas chinas o rusas), regresar a la escuela de forma improvisada sería una pentontada mayúscula.

La canción quedaría: “Caminito de la escuela, apurándose a llegar, pero si abren como el Borras, serás todo un animal”.

¿Cómo reabrir bien las escuelas?

Repasemos algunas recomendaciones recientes de la Unesco.

-Antes de la reapertura. Definir parámetros nacionales para decidir, programar una apertura escalonada, tener protocolos claros y entendibles sobre distanciamiento e higiene, disponer de recursos financieros suficientes (sobre todo para escuelas marginadas) y contar con políticas claras para proteger a maestros y estudiantes.

-Durante la reapertura. Fortalecer mecanismos de comunicación y coordinación, aumentar proporción de escuelas con agua potable y estaciones de lavado de manos, capacitar a maestros y personal administrativo en medidas anti-Covid y de apoyo sicológico, aumentar prestación de servicios de salud mental, evaluar riesgos para maestros y personal y restablecer servicios esenciales como nutrición, agua e higiene.

-Con las escuelas abiertas. Monitorear activamente indicadores de salud; desarrollar un modelo de decisión para cerrar y reabrir según sea necesario; aumentar intensidad y frecuencia de actividades de limpieza y desinfección; apoyar al desarrollo de los maestros; compartir información clara y concisa sobre el Covid a maestros, alumnos y padres, y revisar y fortalecer los sistemas de remisión, en particular para casos graves.

Excelentes, para apuntarlas. Son eminentemente lógicas.

El reto no son los conceptos. No. El reto es aplicarlos. El reto es la escala y magnitud de la ejecución para implementarlos.

En México hay 232 mil escuelas (198 mil públicas y 35 mil privadas). Muchas tienen grandes carencias. Imagina, antes de la pandemia el mismo Esteban Moctezuma admitió que 27 mil escuelas no contaban con agua. ¡Y llevan cerradas casi año y medio!

Por ejemplo, un maestro de secundaria pública en Nuevo León (NL) me platicaba el principal reto de infraestructura que ve para el regreso. Te apuesto que no adivinas cuál es.

“Muchas escuelas no tienen luz porque se robaron el cable”, me dice.

Madre mía: se robaron el cable. ¡Y en Monterrey! ¿Te imaginas cómo andará la cosa en Chiapas, Oaxaca o Tabasco?

¿Sabes qué es lo peor? Como advierte el profesor: “No pueden poner el cable con mucha antelación, porque se lo vuelven a robar”.

En NL hay unas 6 mil escuelas. Supongamos que en 10% se robaron el cable. El esfuerzo logístico para cambiar el cable de 600 planteles en, digamos, dos semanas (para que no se lo roben de nuevo) es enorme. Y esto es solo en un factor en un estado de la República…

Espero quede claro: el antídoto al reto gigante para tener un buen regreso a la escuela es la planeación.

¿Lo estarán haciendo? Tomemos como ejemplo otro de los factores que sugiere la Unesco: la capacitación para apoyo sicológico.

“No nos han dado nada de capacitación en eso. Me imagino que incluirán algo en los cursos que nos dan dos semanas antes de iniciar el año escolar”, me comenta el maestro de NL.

¿Por qué dos semanas antes? ¡Lo hubieran hecho meses atrás!

Espero equivocarme, pero el principal predictor del comportamiento futuro es el comportamiento pasado. Y la 4T ha demostrado con creces su total ineptitud para la ejecución de tareas complejas.

Ojalá que esta vez sí le atinen. Ah, y la decisión debería ser escuela por escuela, y no generalizada.

Urge cambiar la canción: “Caminito de la escuela, planeando todo muy bien, para estar así seguros, y al Covid poder vencer”.

En pocas palabras… “No podemos permitir que muera un solo estudiante en el regreso a las escuelas”. Angel Casán, rector de la U-ERRE.

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