El anuncio fue realizado por el primer ministro canadiense, Mark Carney, en la localidad de Yellowknife, en el extremo septentrional del país, poco antes de viajar a Noruega para participar en una cumbre con países nórdicos, donde la defensa militar del Ártico será el tema central.
Carney señaló que 32.000 millones de dólares canadienses serán destinados a instalaciones en Yellowknife, Inuvik e Iqaluit, además de la base 5 Wing Goose Bay, un importante emplazamiento del Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (NORAD).
Canadá invertirá otros 2.670 millones de dólares canadienses en la creación de cuatro centros de apoyo a las operaciones en el Ártico, que permitirán a las Fuerzas Armadas canadienses un rápido despliegue y apoyo durante todo el año en la región.
Finalmente, Ottawa empleará 294 millones de dólares canadienses para ampliar y modernizar los aeropuertos de Rankin Inlet y Inuvik, con el fin de permitir operaciones de aviones de gran tamaño.
Canadá calcula que necesitará unos 10 años para tener listas todas las instalaciones y bases, que podrán albergar aviones de combate como el F-35 Lightning II.
Carney señaló en un comunicado que “tras décadas de inversiones limitadas” en las regiones del norte, Canadá “está asegurando cada rincón de este territorio, desbloqueando sus vastos recursos y construyendo una sólida red de comunidades conectadas”.
“En esta nueva era, no podemos depender de otras naciones para nuestra seguridad y prosperidad”, añadió.
El año pasado, Canadá anunció la compra a Australia de un avanzado sistema de radar de detección temprana, que permitirá alertar de posibles amenazas procedentes de Rusia y China en las regiones árticas.
La compra del radar y su operación durante 20 años tendrá un costo de unos 6.000 millones de dólares canadienses (4.195 millones de dólares estadounidenses).



















