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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 21 de agosto del 2021 a las 04:58
Ciudad de México.- Cuitláhuac, un héroe trágico que no murió en la guerra sino de viruela hace 501 años, emerge de las penumbras como protagonista de una cantata épica: Cuitlahuátzin.
Se trata de la primera obra que enaltece la gesta del guerrero como símbolo de la resistencia indígena, vencedor de las huestes de Hernán Cortés y, sin embargo, borrado de las crónicas al grado de que el propio capitán español s0lo se refería a él como Señor de Iztapalapa, ignorando su investidura de adalid tenochca y tlatoani.
El libreto e idea original son de Samuel Máynez Champion, con traducción al náhuatl clásico del investigador Patrick Johansson y música de Samuel Zyman.
La cantata aborda los últimos meses de Cuitláhuac, efímero tlatoani de Tenochtitlan que gobernó solo 80 días. Murió en la epidemia de viruela, entre noviembre y diciembre de 1520, apenas cuatro meses de haber sido entronizado.
Un episodio clave fue su victoria sobre Cortés en la Noche Triste, ahora renombrada por el oficialismo como Noche Victoriosa, el 30 de junio de ese mismo año, aunque este pasaje no se reflejará en escena por la complejidad que entraña, ataja en entrevista Máynez, pero se “verá y escuchará” a través del personaje de Isabel Tecuhichpo y mientras la orquesta reproduce la lucha entre los mexicas y las huestes invasoras.
Sí se presenta, en cambio, la celebración de los locales por el sacrificio de 400 españoles y sus caballos, la entronización del penúltimo tlatoani de México-Tenochtitlan y su boda en el palacio real de Iztapalapa con Isabel, cuando aún era niña, en un matrimonio que no llegó a consumarse, así como la epidemia que lo mató.
Aunque la pieza se toma ciertas licencias, la cantata se apega “bastante” a lo que se sabe sobre Cuitláhuac, avala Johansson.
“
Sobre nosotros se cierne un destino cruel y aciago. / En mis manos y en las suyas / palpita inmutable el valor. / Guerra sin tregua al intruso / que nuestros cielos profanó. / Alzo mi lanza invicta / en aras de su expulsión”, canta el héroe.
“
Es una obra que es más grande que nosotros”, dice Máynez, doctor en Estudios Mesoamericanos a quien le parecía fundamental que se cantara en náhuatl. “Una lengua muy musical, una lengua que canta”, añade Johansson, cuyo traslado a la “lengua de los Señores” es fiel al libreto en español.
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