Arte

Publicado el miércoles, 12 de agosto del 2026 a las 06:00
Ciudad de México.- En un hecho inédito en México, expresiones artísticas serán presentadas ante un juez para mostrar el valor cultural, simbólico y afectivo del Golfo de California, dentro de un juicio promovido por la asociación civil Nuestro Futuro, que busca declarar la región hábitat crítico de las ballenas y frenar megaproyectos de gas fósil que amenazan el ecosistema.
Las piezas formarán parte de un escrito de amicus curiae, “amigo de la corte”, una intervención de terceros que busca aportar elementos al tribunal.
Las denominadas “Pruebas creativas” suman unas 400 obras, entre poemas, pinturas, canciones y esculturas. Una selección se integra en la muestra Ecos del Océano, vigente hasta el 16 de agosto en el Centro de Cultura Digital.
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El arte puede ser una herramienta interesante para lograr un diálogo diferente, que no venga sólo desde lo técnico, sino también desde las emociones derivadas del riesgo de perder lo que tenemos”, dice en entrevista Emilia Díaz-Magaloni, directora del programa Expresión Colectiva por la Naturaleza (ECO) en la referida asociación. Figuran obras como El Acuario del Mundo, de la muralista, ilustradora y tatuadora Galia de la Garza, quien destaca la contribución de las ballenas para limpiar el aire que respiramos.
Una ballena azul almacena hasta 63 toneladas de dióxido de carbono, el tipo de gas de efecto invernadero más común y dañino para el clima. Al morir, su cuerpo lo secuestra en el fondo marino durante siglos. Además, sus heces fertilizan el fitoplancton, responsable de entre el 50 y el 80% del oxígeno que se produce en el planeta.

Por su parte, el ceramista y artista gráfico Julián Rubio presenta Archivo Personal de una Memoria en una Ballena, una escultura de alambre que aborda al cetáceo como archivo vivo. La participación artística respondió a una convocatoria pública a la que apuntaron personas de prácticamente todo el país, destaca Díaz-Magaloni.
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La ballena se ha vuelto un símbolo increíblemente importante en esta campaña. Somos parte de una coalición que se llama Ballenas o Gas y la pregunta es muy simple: ‘¿Queremos ballenas o gas?’, porque no podemos tener las dos. Estamos luchando contra varios proyectos de infraestructura de gas que están tratando de traer al Golfo de California y son proyectos extranjeros que no traería ningún beneficio a México, pero sí graves afectaciones ambientales”, dijo.
La también escritora señala que el Golfo de California o Mar de Cortés es uno de los lugares más biodiversos del planeta, y contiene 39% de las especies de mamíferos marinos del mundo.
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La ballena se volvió un símbolo de lo que representa este mar. Las ballenas –azules, grises, jorobadas– migran al Golfo de California para tener a sus crías. A veces decimos: ‘Las ballenas son mexicanas’, porque nacen en estas aguas. Se ha vuelto también un símbolo muy potente; hay algo en la majestuosidad de la ballena que asombra a la gente y le hace preguntarse: ¿cómo puede ser que este animal tan increíble, tan grande, pueda estar en peligro por estos proyectos?”.

Colisiones y perturbación
El Programa de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) ha identificado las amenazas que las ballenas y otros grandes mamíferos marinos del Golfo de California enfrentarían si el proyecto Terminal GNL de Sonora (TGNLS), de Mexico Pacific Limited, LLC, también llamado Saguaro Energía GNL, se realiza en Puerto Libertad.
En principio, el tránsito de los buques de Gas Natural Licuado (GNL) por el Golfo podría convertirse en la principal causa de muerte de grandes ballenas por colisiones, advierte un estudio firmado por Jorge Urbán Ramírez, Lorena Viloria Gómora y Pamela Martínez Loustalot. Además, el ruido en la fase de construcción de la gasera, así como el ruido de la operación y atraque de los barcos, provocará perturbaciones acústicas y conductual serias, señalan los especialistas en el estudio.
Impacto del Proyecto Saguaro Energía GNL a los cetáceos del Golfo de California. “Tanto las colisiones como el ruido del proyecto impactarían a las 30 especies de cetáceos que se distribuyen en la zona, afectando principalmente a las residentes, migratorias y más abundantes como es el rorcual común, rorcual tropical, ballena azul, ballena jorobada, cachalote, orca, delfín de riso y calderón aletas cortas. “Las afectaciones a estas especies ocurrirán en toda la ruta de los buques y en particular en la zona de las Grandes Islas. La población residente del rorcual común, considerada como indicadora de la salud del Golfo de California, será la más afectada con el desarrollo de este proyecto”. Añade que cualquier alteración de los patrones de distribución y cualquier disminución de la abundancia de las especies objeto del turismo, causarían perjuicios a la economía de las comunidades costeras. La preocupación es global. Actualmente, la UNESCO mantiene en su listado de Patrimonio en Riesgo a las Islas y ¡reas Protegidas del Golfo de California.

Vínculo de amistad
Una ballena azul mide de 24 a 30 metros, mientras un buque metanero o dedicado al transporte de gas natural licuado equivale en longitud unos 12 cetáceos, compara Díaz-Magaloni.
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Esto tendríamos en el Golfo de California si estos proyectos se llevan a cabo”. Además de sus contribuciones al ecosistema marino -fertilizan el océano, mitigan el cambio climático y promueven la biodiversidad- las ballenas y los humanos han desarrollado vínculos amistosos, como se documenta en una grabación sobre la laguna de San Ignacio proyectada en la muestra.
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Les gusta acercarse a los barcos, los humanos a veces pueden tocar la ballena. Una familia empezó con estos encuentros amistosos y se hace con mucho cuidado, hay regulaciones de cómo interactuar con ellas de una forma ética, pero son animales que nos pueden entender”. La conservación de las ballenas también tiene un impacto directo en la economía de las comunidades vinculadas con el turismo de observación. De acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), replicados por la UABCS, durante los últimos 10 años la ballena jorobada generó una derrama económica de mil 126 millones 943 mil 640 pesos. En el mismo periodo, las actividades relacionadas con la observación de la ballena azul produjeron ingresos por 18 millones 417 mil 921 pesos.

Una historia compartida
En Díaz-Magalini, la migración de las ballenas encuentra una resonancia personal.
Nacida en México y criada en Estados Unidos, reconoce en esos animales que recorren enormes distancias entre el norte del continente y el Golfo de California una imagen de su propia identidad: mexicana y, al mismo tiempo, californiana. Su regreso al país fue también una forma de retorno, semejante al de las ballenas que vuelven cada año a aguas mexicanas. Esa experiencia biográfica se enlaza con su activismo ambiental y con su escritura. Crecer junto al océano marcó su relación con el mar, cuya ausencia sintió al instalarse en la Ciudad de México, cuenta. Trabajar después en el Golfo de California le permitió reencontrar algo de aquel paisaje de infancia y reconocer similitudes entre “ese mar y el mío”.
El vínculo, sin embargo, no es sólo afectivo.
El contacto con pescadores, comunidades costeras y el pueblo comca’ac reforzó en ella la necesidad de defender un territorio que considera sagrado. Las ballenas representan, para Díaz-Magaloni, la dimensión asombrosa y casi mágica de la naturaleza, pero también su vulnerabilidad. Protegerlas y darles voz jurídica se convierte así una tarea apremiante.
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