Nacional
Publicado el domingo, 13 de julio del 2025 a las 20:43
Chihuahua, México. – Una reveladora captura en una cámara-trampa ha confirmado el nacimiento en libertad de un lobo mexicano (Canis lupus baileyi) en el Área de Protección de Flora y Fauna Campo Verde, ubicada entre los municipios de Casas Grandes y Madera, al noroeste de la Sierra Madre Occidental. Este avistamiento marca un hito crucial para la recuperación de una especie que se consideraba extinta en su hábitat natural hace más de 50 años.
El descubrimiento se produjo cuando el señor Abel Guerrero Tello, miembro del Comité de vigilancia y monitoreo comunitario del área natural protegida, revisaba las cámaras instaladas en su predio. Entre cientos de grabaciones, un video de 15 segundos captó su atención. Lo que inicialmente parecía ser un coyote resultó ser mucho más significativo.
“ Un compañero, César Hernández, se dio cuenta de que salía un cánido, dijo ‘ah, un coyote’, porque aquí abundan los coyotes, pero al momento de que él lo observó, vio que es más grande que un coyote, y con otras características: más alto, patas más largas”, relató el biólogo Alejandro Gómez Nísino, director del APFF Campo Verde, en entrevista con Milenio. Tras un análisis detallado, la “feliz conclusión” fue innegable: ¡era un lobo mexicano!
Lo más trascendental del hallazgo, según Gómez Nísino, es que ese lobo no traía collar, lo que confirma que es un ejemplar nacido en la vida silvestre y no uno de los liberados como parte del programa de reintroducción.
“ Gracias a las cámaras trampa, se pudo constatar que este ejemplar ya ha nacido en libertad, simplemente porque ya no tiene la presencia del collar GPS satelital, el cual portaban todos los animales que se hacían en esas liberaciones”, explicó el biólogo.
El lobo mexicano, una de las subespecies de lobo más pequeñas y en su momento más amenazadas, fue prácticamente erradicado de su hábitat natural a mediados del siglo XX debido a intensas campañas de exterminio. Su presencia abarcaba desde el norte hasta el centro del país, incluyendo estados como Chihuahua, Sonora y Coahuila, así como ambas Sierras Madre.
En 1970, los últimos siete ejemplares fueron capturados para un programa de reproducción en cautiverio, dando origen al Programa Binacional México-Estados Unidos para la reintroducción de la especie. Las primeras liberaciones en la Sierra Madre Occidental ocurrieron en 2011, y para 2014, la Conanp reportó la primera camada de lobos mexicanos nacidos en vida silvestre.
“ Ahorita lo novedoso es que en lo particular para Campo Verde apenas tuvimos esta evidencia de un ejemplar nacido en vida libre”, puntualizó Gómez Nísino. Este avistamiento sugiere una expansión territorial de la población, ya que “como buen carnívoro, como buen depredador tope, pues necesitan mucho terreno para sobrevivir”.
El Área de Protección de Flora y Fauna Campo Verde, con más de cien mil hectáreas de extensos bosques de coníferas, es un hábitat vital para diversas especies, incluyendo el oso negro, que también ha sido registrado por las cámaras de don Abel. El descubrimiento del lobo mexicano subraya el excelente estado de conservación del área, que ofrece refugio, agua y condiciones óptimas para la reproducción de estas especies.
“ Es el hábitat ideal para el lobo en cuanto a vegetación, y también algo muy importante, aquí se encuentran las presas de los lobos, lo que comen los lobos”, detalló el director del APFF. La dieta del lobo en la región incluye principalmente venado cola blanca, pecarí de collar y berrendos en zonas más desérticas.
Gómez Nísino destacó el “esfuerzo comunitario” detrás de este hallazgo, enfatizando la labor de miembros como Abel Guerrero y la red de cámaras instaladas en el área. Incluso, a pesar de los incendios forestales que han afectado la región, Campo Verde ha funcionado como un refugio vital, donde la fauna silvestre, incluido el lobo, encuentra fuentes de agua esenciales.
La coexistencia del lobo mexicano con otras especies como el oso negro y el puma, también presentes en Campo Verde, es posible debido a sus dietas diferenciadas. El oso, aunque biológicamente carnívoro, es omnívoro en sus hábitos alimenticios, consumiendo mayormente materia vegetal, lo que reduce la competencia directa.
Actualmente, el lobo mexicano ha pasado de la categoría de “extinto en vida libre” a “en peligro de extinción” en la NOM-059-Semarnat-2010, con una población silvestre estimada entre 30 y 35 ejemplares.
Alejandro Gómez Nísino lamentó que la “mala fama” del lobo, perpetuada incluso en cuentos infantiles, haya contribuido a su erradicación. Un objetivo clave en los esfuerzos de recuperación es sensibilizar a los ganaderos sobre la importancia del lobo como regulador natural de poblaciones de otros depredadores que sí pueden afectar su ganado, como coyotes y pumas.
A partir de este valioso registro, la Conanp reforzará los programas de monitoreo del lobo mexicano en el área natural protegida. Aunque la imagen no permitió determinar el sexo del ejemplar, si resultara ser una hembra, las posibilidades de encontrar una manada establecida en el sitio serían mayores, lo que representaría un paso fundamental para el establecimiento de una población estable y saludable en Campo Verde.
“ Esa es la tarea que tenemos que hacer, seguir poniendo cámaras para obtener más registros y ver cuántos individuos más, saber si las poblaciones se están estableciendo”, concluyó Gómez Nísino.
Con información de Milenio
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