Espectáculos
Por
@Frank Estrada
Publicado el lunes, 8 de septiembre del 2008 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Desde hace 13 años, Carlos Zaldívar radica en Saltillo tras una larga jornada rondando el mundo, descubriendo nuevos ritmos y alimentando su vocación espiritual. La música fue su compañera en ese periplo y lo sigue siendo ahora, con su proyecto llamado Uno.
“Yo me retiré después de Avándaro por casi 20 años, me fui de México. Anduve viajando por Sudamérica y por Asia. En ese tiempo estuve componiendo y tuve exposiciones a todo tipo de influencias, toqué con músicos de muchos países, lo que enriqueció mucho mi visión de la música”, afirma.
Zaldívar fue conocido como el Nono, cuando era guitarrista del grupo Epílogo, el primero en el cartel de los que tocaron en Avándaro. Zaldívar, contrario a muchos de sus contemporáneos, no se quedó en el viaje. Hace nueva música, pero no olvida aquellos días.
“Fue un momento en que mi vida dio un giro tremendo; yo me imagino que hay bastantes músicos que tuvieron esa experiencia. O sea, todos teníamos una cierta visión de la música cuando llegamos a Avándaro; es un trancazo en la cara descubrir que se estaba convirtiendo en un movimiento musical”.
Pasado y presente
El Epílogo, según se puede leer en varias páginas de internet especializadas, fue uno de los más revolucionarios, pionero del nuevo rock mexicano. Zaldívar tuvo mucho que ver con eso.
“Tuve la ventaja de ser director artístico de CBS durante aquellos tiempos, y como tal tuve acceso a material inédito que nadie había oído aquí en México, pero que llegaba a la disquera. Yo fui el primero que empezó a tocar Led Zepelin, Jimmy Hendrix, Rolling Stones en México, porque era material que yo tenía y que nadie más conocía”, afirma.
Avándaro fue el momento grande en el que pudieron presentar sus ideas. El Epílogo tuvo una actuación destacada, no obstante que Zaldívar recrear y concluye que hubiera querido entregar más.
“Definitivamente me hubiera gustado estar más sintonizado con lo que estaba pasando en ese momento. Creo que el material que llevamos en aquel tiempo no fue lo mejor que podíamos haber dado, pero a la gente le gustó.
“Me hubiera gustado tener más un mensaje que dar, en lugar de sólo acariciar y hacer cosquillas a los oídos. Es muy bonita la guitarra, pero si no hay un mensaje que dar, se pierde todo el sentido”, asegura.
Hoy firma su producción bajo el nombre de Uno, un grupo integrada sólo por unos sintetizadores, dos guitarras, pedales, cajas de ritmo y él.
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