Ana Gabriela Guevara representa auténticamente al actual régimen.
Fue consentida por los medios al igual que lo habían hecho con otros mediocres, hubo una nadadora de apellido Alcalá que consintieron antes que obvio, tampoco obtuvo la medalla de oro en las olimpiadas, pero al hociconear a quienes los criticaban, se sintieron identificados los cronistas y ha sido invitada en donde se pueda.
Guevara tuvo un apoyo desmedido en su intento de obtener la medalla de oro olímpica, se le pagaron viajes a Bolivia para entrenar a mucha altura, contó con asistencia constante, en la gesta, hubo una mejor y solo ganó la medalla de plata.
Si yo pretendo a una dama que me parece perfecta, hermosa, al intentar establecer un compromiso mutuo eterno, la fémina responde: “eres grandioso, hermoso… Pero te quiero solo como amigo”, esa es una medalla de plata. Es difícil encontrar alguien que crea que eso es un triunfo, la medalla de plata, es el premio al mejor de los perdedores.
A los pocos meses de no ganar el oro, Guevara lanzó pestes a mexicanos que obtuvieron medallas de oro en juegos paralímpicos, expresó algo parecido a que eso es algo inferior, y no tiene relevancia.
El deporte es una suma de talento, entrenamiento y mucho esfuerzo, en una persona limitada físicamente en alguna forma, es un triunfo titánico, unos pequeños segundos de gloria, es repugnante despreciar esos triunfos, y más una persona que con el tiempo ha demostrado ser algo peor que una deportista perdedora, cuando fue invitada a servir como funcionaria a cargo del deporte, se ha esmerado en que los deportistas mexicanos tengan más obstáculos para lograr un triunfo, que ella no logro, y ha aprovechado para saquear las arcas para su bolsillo.
Y ese acto mezquino es muy similar, a lo que hace su adorado Presidente.
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