Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el martes, 13 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.– Luego de abandonar la secundaria y dedicarse a los trabajos eventuales, César Santos encontró a la mujer con la que decidió compartir el resto de su vida. No obstante, para mantenerla y darle un techo en dónde vivir, le restaba una larga faena de labores.
Es por eso que decidió internarse en el desaparecido predio de posesionarios en el centro metropolitano de Saltillo, Las Candelarias, a sabiendas de que en poco tiempo, el Gobierno les daría la razón y obtendrían los derechos completos para quedarse con los terrenos.
“Eso es lo que me dijeron los que ya tenían más de 10 años ahí, porque con el derecho de antigüedad, ya era difícil que los sacaran”. Por eso, pensó que la mejor manera para tener una vivienda, era apropiarse de un lote en ese sector, aun cuando durante algún tiempo tuvieran que resguardarse por debajo de cartones y pedazos de madera.
Su mujer estuvo de acuerdo, por lo que a los pocos meses, y sintiéndose seguros de su estabilidad, decidieron que era el momento de tener a su primer hijo. Todo era “perfecto” para ellos, aun cuando César sólo obtenía recursos económicos en las “chambitas” que obtenía como albañil o como vendedor ambulante de productos para la limpieza del hogar.
¡Ya me metí en esto y ahora me toca aguantarme como los hombres! -dice el que se niega a mostrar su rostro, pues en pocos días podría encontrar su libertad y quiere evitar que la gente lo reconozca y lo señale por haber estado en prisión.
Sin embargo, César Santos no sufrió la misma vergüenza cuando se armó de valor para cometer los robos que lo mantienen en ese lugar, aun cuando explica que era la primera vez que realizaba tal acción, “siempre hay una primera vez y se me hizo fácil, pero ¿por qué tantas preguntas?, si nada más tengo dos meses acá y creo que ya me van a dejar salir”.
Aun cuando esto suceda, no sabe el destino que le depara, pues aunque su mujer regresó a vivir con sus padres luego de su detención, sus pertenencias se quedaron en los tejabanes que fueran destruidos a mediados de diciembre, cuando las autoridades acordaron desalojar el lugar, “no teníamos muchas cosas, pero al menos sí era lo indispensable para vivir bien, pero mi chava no se enteró del desalojo y no pudo recuperar nada de nuestras cosas”.
Según explica, su abogado de oficio está por conseguir una fianza, con la única condición de que el hecho no vuelva a repetirse y facilitando su caso por no tener antecedentes ni ninguna otra deuda con la justicia. Después de esto, habrá de tomar otro tipo de responsabilidades, pues en unas cuantas horas podría convertirse en padre.
“Es que ella está embarazada, por eso se fue a vivir con sus papás en lo que yo arreglo mi problema, pero ya quiero estar libre porque mi hijo no debe tardar en nacer. A lo mejor nace en estos días y yo sigo aquí en el botellón”, dice al sentir que pagará muy caro el delito que cometió, pues el nacimiento de su primer hijo es una de las cosas que más desea.
“No quisimos saber desde antes si era niño o niña, pero sea lo que sea, si es niño se tiene que llamar como su papá, y si es niña se va a llamar Daniela, como su mamá, porque es el primero y tiene que ser especial”.
Mientras tanto, deberá esperar la resolución del juez y aceptar las consecuencias por sus actos, a la espera de una libertad en la que también tiene pensado reclamar las pertenencias olvidadas en Las Candelarias, el lugar que al igual que el Centro de Readaptación Social, no piensa volver a pisar.
EN BREVE
» César Santos olvidó sus pertenencias en Las Candelarias.
» Fue acusado por robo.
» Su primer hijo se llamará César o Daniela.
» Es albañil y vendedor ambulante.
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