Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el lunes, 1 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Varios fines de semana sin vicio habrían sido la motivación para hacerse “merecedor” de una buena dotación de cervezas y cigarros, en lo que prometía ser una fiesta que se prolongaría durante el resto de la tarde y hasta el amanecer.
Gerardo Omar Flores Juárez y cinco de sus amigos habían conseguido el plan perfecto. Casi al oscurecer, y tomando en cuenta que en su natal Parras de la Fuente la gente acostumbra encerrarse a temprana hora, pensó que las calles estarían libres para que pudieran realizar un atraco.
Todo sucedió hace casi 20 días, cuando ingresaron a un expendio para surtir la mercancía que los haría “subsistir” durante el festejo de ese fin de semana.
Entre cervezas, cigarros y bolsas de papas fritas, sus bocas ansiaban deleitarse con botín, por lo que decidieron poner en marcha su plan.
“Eran como 30 botellas de cerveza y unas 15 o 20 cajas de cigarros. Las pusimos para que las empezaran a cobrar y ahí entre nosotros las embolsamos. Cuando ya estaba todo listo, agarramos las bolsas y uno hizo como que sacaba la cartera para pagar, y a correr…”
Tal vez ellos eran demasiados o se excedieron en el monto de la mercancía, lo único cierto es que entre tantas cosas cargando fueron identificados rápidamente por algunos testigos, por lo que horas después su festejo se vería interrumpido.
“La ‘peda’ ya estaba avanzada y ni modo de regresar lo que ya nos habíamos tomado”, explica Gerardo Omar, quien fuera identificado por el dueño del local después de pocas horas, cuando por “equivocación” se le ocurrió salir a tomar el aire.
Las autoridades los tomaron por sorpresa y lograron detenerlo junto con otros dos de sus compañeros, quienes fueron absueltos de toda responsabilidad, para dejar caer en Gerardo todo el peso del acto antes cometido.
Al menos eso es lo que explica el muchacho de 22 años, quien después de haber sido trasladado al Centro de Readaptación Social de Saltillo perdió por completo la comunicación con su familia, quienes se mostraron muy molestos la última vez que se encontraron.
“A mis papás no les importo. Me dijeron que me olvidara de todo, porque ellos no me iban a ayudar en nada, y que le hiciera como pudiera porque no iban a poner ni un peso para que me liberaran”, comenta al que se le impuso una fianza por 4 mil pesos, que aún no sabe cómo saldará.
“No me va a quedar de otra más que aguantar el encierro y tratar de juntar para la fianza, porque mal que bien el daño está reparado. Además no es justo que nomás me hayan atorado a mí y los otros que también andaban anden muy felices allá afuera, pero eso ya no me toca a mí, yo lo que quiero es ver cómo le voy a hacer para salir”.
“No lo vuelvo a hacer”, comenta como si se tratara de una simple travesura, pero Gerardo Omar Flores se ha convertido en un ejemplo más de los casos en donde la falta de educación induce a actuar en formas penadas por la sociedad.
» Gerardo Omar abandonó sus estudios de secundaria
» Se dedicaba a apalear nogales para recolectar el fruto
» Se le hizo fácil robar cervezas y cigarros
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