Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el miércoles, 3 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo.- Un peso extra en la bolsa puede significar el éxito para realizar una llamada telefónica semanal o para degustar de un simple antojo. Como cada martes, Josué Natanael Tovar Monsiváis se levanta temprano para preparar la mercancía, pues el día de visitas promete ser productivo.
Como cada martes, los internos del centro penitenciario se acercan hacia la caseta de vigilancia para esperar a sus familiares, quienes también se verán atiborrados por las ofertas en muebles, figuras religiosas y cuadros de madera que se fabrican en uno de los tantos talleres de carpintería.
No quiso perder la oportunidad e inició con las rebajas de diciembre, “ya viene el día de la Virgen, pero yo te los dejo baras… hasta con polyester y toda la cosa, para que duren y no se te maltraten en el camino. Son resistentes al polvo y al sol”.
Para Josué Natanael, esa es la mejor manera para que su mercancía se venda rápido, pues para muchos visitantes, el precio siempre les resulta muy elevado, “a veces se los vendemos aquí a 100 pesos, porque lo que uno quiere es que caiga la lana. Lo que sea es bueno, pero a veces no tiene uno ni para comprar la madera o las estampas”.
Sabe que con la llegada de los aguinaldos, las ventas se podrían disparar, aunque también está consciente de que con la crisis económica no recibirá muchos beneficios. “Ahorita se los vendo a 100 pesos, los de 60 pesos los de 90 por 60, y si quieren cuadros más grandes lo podemos negociar y se lo lleva en 100”.
Sólo se dedica a la fabricación de cuadros, aunque en meses anteriores una señora “le echaba la mano” con una hielera de gelatinas, para vender en el interior del centro. Ella le llevaba los postres todos los martes, sábados y domingos, para venderlas entre los visitantes de los reos a 10 pesos. Josué se queda con 3 pesos de cada gelatina vendida.
Hace lo posible para obtener algunas monedas y mantenerse en el centro penitenciario, pues para sus familiares es muy difícil mantenerlo, “yo creo que ya me van a dar un beneficio, pero ando en esas porque todavía no me dicen nada. Si me dan la preliberación me voy poner a trabajar duro en donde caiga”.
Aunque esta es la primera vez que cumple una sentencia, ya había sido detenido por delitos menores como riñas o robos simples, por lo que promete que una vez en la calle, dejará las malas compañías para no volver a pisar la cárcel nunca más. “Me agarraron cuando me robé una caja de cigarros, pero es que no me atendían y me salí con ellos”.
El pasado mes de agosto se encontraba preparándose para participar en el torneo de boxeo del centro penitenciario, pero desistió al sentirse mal preparado, “si me gusta y toda la cosa, pero los batos están bien grandotes, y uno todo flaquillo. nomás no la hace”.
Sin embargo, no siempre tuvo esa complexión tan delgada “todos me decían La Bola, porque de morrillo estaba bien gordo. Fue mi jefa la que me empezó a decir así, y así se me quedó. Pero bueno, entonces mejor te veo el otro martes para que aproveches los cuadros que están baratos, y nos arreglamos con los precios”.
Negociante
» Josué Natanael tiene 21 años
» Su apodo es “La bola”
» Espera salir en diciembre
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