Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el jueves, 29 de enero del 2009 a las 15:59
Saltillo, Coah.- Diciembre marcó su regreso al Centro de Readaptación Social para varones, al quedar descubierta su responsabilidad con la justicia local, aun cuando en el pasado había obtenido su libertad condicionada.
Y es que los errores del pasado siguen causando dolores de cabeza para Aldo Alfonso Herrera Rodríguez, quien considera injusta su estancia en ese lugar por segunda ocasión, luego de haber fallado en las firmas de presentación y las labores de trabajo social que se le impusieron luego de la fianza.
Dice ser una persona madura y cabal, pero una riña callejera en la colonia Nogalera le valió su pase al centro penitenciario de Saltillo durante medio año, siendo una de las experiencias que le harían poner más cuidado en sus acciones, aunque tres años después demostró lo contrario.
Aldo Alfonso dice haber actuado sin malas intenciones, sin embargo, eso no le basta como justificación por haber desobedecido las instrucciones que le dieron la última vez que pisó el centro, razón por la que tendrá que permanecer al menos una temporada similar en lo que su asunto se resuelve.
“Mi delito no era tan grave, por eso no me merezco estar aquí encerrado y menos por unas firmas que me faltaron, que yo no pensé que me fueran a perjudicar tanto”, dice, al recordar que había sido contratado por una empresa para realizar labores fuera de la ciudad. Ahí se encuentra la excusa del por qué dejó de firmar.
“Lo más importante era mi trabajo y por eso no podía venir a firmar. Lo malo es que dejé de venir tres meses seguidos y en una de esas, cuando regresé a ver a mi familia, me agarró la policía otra vez y me trajeron para acá”, explica Aldo Alfonso, quien dedicaba su tiempo a las labores de soldadura, mantenimiento de tuberías y servicios de plomería en general.
Sin embargo, se había sumado otro punto en contra, con su reciente cambio de domicilio, haciéndolo parecer sospechoso y culpable de otro delito más grave, ocurrido durante la misma noche en que participó en la pelea de su barrio.
“Ya había pagado la multa y todo salió bien, pero se me ocurrió que nos cambiáramos de casa para evitarnos más problemas. Lo malo es que no le avisé a las autoridades y, como tampoco fui a firmar nada, me agarraron otra vez, ahora como mi regalo de navidad”, explica.
Actualmente, los planes que se había planteado para 2009 han cambiado radicalmente. Después de su fianza, en 2005, decidió buscar un buen trabajo y se planteó formar una familia en quien pudiera depositar sus esfuerzos, meta que consiguió pocos meses después, dando como resultado el nacimiento de su primera hija.
Una vez asegurando su futuro, Aldo Alfonso y su mujer se aventuraron en la búsqueda de un compañero de juegos para su hija Denisse, “se supone que yo estaba ganando bien para mantener a mis dos hijos y tener una vida más o menos, pero ahora ya ni trabajo tengo, porque con lo que saco aquí no me alcanza”.
En este momento, su esposa debe estar cumpliendo 6 meses de embarazo, y la mortificación más grande para Aldo en este momento, es no poder estar libre cuando llegue la hora del nacimiento. “No sabemos si será niña o niño, porque queremos que sea sorpresa, pero lo que viene va a estar peor, porque no vamos a tener dinero”.
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