Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el martes, 20 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Inició el año con el pie izquierdo luego de ser involucrado en un homicidio con tortura a un hombre en la colonia Las Teresitas. No ha cumplido un año en el Centro de Readaptación Social para varones y ya se encuentra desesperado: esas serían las consecuencias de sus actos.
Para Roberto Antonio Soto Rodríguez, el año 2008 habría sido un año común, en donde los hijos, los problemas económicos y la vida en el matrimonio habrían sido partícipes de una temporada plana, aunque con la tranquilidad de tener a su lado el cariño incondicional de los suyos.
Fue en los últimos días de diciembre cuando acompañó a su amigo José Luis Alcántar a un domicilio en las Teresitas, donde se encontrarían con un joven para hacer algunos “negocios”. Según su relato, unos minutos bastaron para que se suscitara un altercado que iniciaría en palabras altisonantes y terminaría con la vida del anfitrión.
Sus acusadores expusieron ante el Juzgado Segundo de lo penal que la riña inició entre la víctima y José Luis Alcántar, disputa de la cual se percató Roberto, metiéndose en la pelea con el fin de separarlos aunque luego se aprovechara para torturar al occiso en todo su cuerpo, en especial en el área genital.
No obstante, Roberto niega los hechos fundamentando su inocencia en el blanco historial con el que cuenta a sus 23 años, exponiendo que es un hombre de familia, dedicado al trabajo, libre de vicios y con el único objetivo de sacar adelante a los hijos que estaría procreando desde tres años atrás.
“Me están culpando por algo que yo no hice. Yo ni siquiera conocía al carnal ese, y ahora dicen que yo soy el responsable de su muerte y que lo estaba quemando, pero no es cierto”, expone el que no ha recibido visita de su abogado para conocer los detalles de la investigación.
No obstante, la última palabra la tendrán las autoridades, quienes el pasado 6 de enero lo declararon formalmente preso por homicidio calificado, resolución con la que Roberto cuenta con 40 días hábiles para acreditar su no intervención en el delito, para evitar una sentencia que podría alcanzar hasta los 60 años de cárcel.
“Ando queriendo arreglar mi situación, y mientras eso sucede, mi familia no ha venido. Ya mandé a mi esposa y a mis hijos a vivir con mis papás, y tienen la confianza de que me van a dejar salir libre, porque yo juro que no fui”, dice con cierta desesperanza.
Aún piensa en el trabajo que dejó pendiente, en su oficio de albañilería que ejerce de manera particular, “estaba terminado una casa, allá por el cañón de San Lorenzo, me iban a dar una buena feria, ya nada más me faltaba poner la loza y el firme”.
De haber permanecido en libertad, Roberto Antonio hubiera tenido ese dinero para éstas fechas, con el que tenía el plan de mejorar una parte de su vivienda, “muchos no tenemos ni las ganas ni el coco que se necesita para la escuela, pero yo me metí a trabajar desde chavillo, tengo casi 9 años en la obra y con esto le doy de comer a mi familia”.
Evitando ser fotografiado, gira la cabeza hacia las escaleras con la ilusión de que algún familiar o su abogado entren para comunicarle alguna buena noticia. Mientras tanto, tendrá que seguir esperando por las pruebas que lo dejen en libertad, o acostumbrarse a la idea de permanecer en ese sitio por sus malos actos.
» Acusado por homicidio calificado
» No ha cumplido ni un mes en el penal
» Tiene 9 años dedicándose a la albañilería
» Dicen que torturó a la víctima antes de darle muerte
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