Saltillo

Publicado el domingo, 5 de julio del 2026 a las 06:27
Saltillo.- Los antiguos celadores o vigilantes de los seminaristas de Saltillo debían conocer el carácter y el temperamento de cada alumno, para clasificarlos conforme a la división clásica que hacían los fisiólogos: nervioso, sanguíneo, linfático, bilioso y melancólico, sin olvidar la posibilidad de tener mezcla de estos.
Melancólicos
Serían los de grande estatura, delgados, de rostro pálido, ojos hundidos y tristes, lentos en sus movimientos, aparentaban talento, de mucha verba y buen trato que seducían a muchos, tercos de opiniones, suspicaces, envidiosos, inclinados al odio y la envidia, y amigos de pensar cosas tristes.
“Pueden dar en escrupulosos. A veces son pesados para sí mismos y para los compañeros. Pueden llegar a grandes virtudes, son graves, constantes, mortificados”.
Los linfáticos
Los definían gruesos de cuerpos, lampiños, pelo a veces claro, ojos pardos o azules, parcos en el sueño, de lenta digestión, mediano entendimiento y mediana memoria.
“Son perezosos, sencillos, no iracundos ni maliciosos, amigos de la quietud. No tienen ni grandes virtudes ni grandes vicios. Hay que estimular su pereza, darles trabajos acomodados y hay que tenerles paciencia”.
Mixtos
El documento advierte que entre los seminaristas puede haber temperamentos mixtos, pueden ser mequetrefes o invasores que todo lo examinan, fingir modestia, hacer resaltar sus méritos, aduladores, astutos, criticones o promotores del descontento y la sedición.
“Hay delatores que viven en el fingimiento e hipocresía, cubiertos hasta con la máscara de la gloria de Dios y aparentan obediencia, andan siempre tras los Superiores llevándoles chismes y si no les dan oídos se vuelven contra ellos y los atacan. Es un verdadero escorpión y hay que desconfiarles y extirparlo. Es casi imposible su corrección.
“El curioso todo lo quiere escudriñar, se mete en lo que no le importa, es amigo de dar noticias, lo que ha oído lo da por absolutamente cierto, se mete en enredos. Adula a sus compañeros. Hay que amonestarlo, despreciarlo y castigarlo fuertemente si no se corrige”.

Quejumbroso
Se decía que cansa la paciencia de los Superiores, se lamenta del tiempo, del lugar que le señalaron, del trabajo que le impusieron, de que la clase fue larga o corta, de la comida, del vestido, etcétera.
“Sean advertidos estos tales, que con sus quejas pecan no sólo contra la caridad, sino a veces gravemente contra la justicia y buena fama del Seminario”.
Escrupuloso
Se señalaba que le teme a todo, anda con la balanza en la mano pesando hasta el polvo, que ve en todo el mal, tiene como cosas graves las que son leves. Toma a veces como vicio lo que es virtud. Se busca obstáculos por todas partes y lleva una vida medrosa, inquieta y triste.
Amistades
De igual manera se advertía de las amistades: “A veces nacen de repente por cualidades morales o más bien físicas que crean descubrirse en el amigo. Se dan entre los mayores y los menores, representando estos el papel pasivo y los otros el activo. Es increíble hasta dónde se puede llegar en este punto. Se usan frases amorosas, se dan regalillos, se engaña a los superiores, se inventan alfabetos convencionales, se usan todas las astucias y al fin se llega hasta el mismo vicio”.
“En ocasiones se disg
Peligrosa adolescencia
A la adolescencia se le consideraba peligrosa, por ser volubles en la opinión, enemigos de ser corregidos, inclinados a los vicios, imprudentes e inconstantes en las determinaciones, sobre todo entre los 14 y 16 años.
“El joven cambia de carácter, se le ve triste y meditabundo, se aleja de los juegos y los libros, procura ocultar sus sentimientos, comienza a inclinarse a afectos amorosos, se da en amistades particulares, como es difícil en su estado de ánimo distinguir ente los afectos tranquilos y los goces libidinosos, fácilmente pueden caer en vicios solitarios.”
Nerviosos
Las “Instrucciones para los celadores del Seminario Conciliar de Saltillo”, fechado el 8 de febrero de 1942, referían que los nerviosos eran por lo general delgados, inquietos, vivos de movimientos, de ojos negros, barba precoz, fantasiosos, inconstantes, amigos de novedades, inclinados al amor y al odio, con tendencia a la voluptuosidad y desobedientes.
“Hay que tratarlos como a enfermos, darles trabajos agradables, evitarles disgustos y tristezas repentinas, mostrarles la hermosura de la virtud”.

Biliosos
A los biliosos los definían de rostro pálido, mediana estatura, ojos vivos, cabello hirsuto, ásperos e inurbanos en el trato, irascibles, ambiciosos, constantes en el estudio, fáciles para criticar, envidiosos e ingratos.
“Buscan siempre salirse con la suya, si no lo consiguen se entristecen. Si se arrepienten, la penitencia es corta y vuelven a las andadas. Quieren sobresalir en todo. Pueden tener grandes virtudes y grandes vicios. Hay que desviar sus ambiciones y dirigirlas a conquistar la virtud. Evitarles las ocasiones de caer”.
Los sanguíneos
Eran colorados, de cabello castaño o rubio, miembros fuertes, ojos brillantes, rostro amable, iracundos, pero fáciles para perdonar, vehementes para el estudio, agudos de ingenio, excelente memoria, alegres, audaces, temerarios a veces, inclinados a los deleites y enemigos de la mortificación.
“En el modo de tratarlos no hay que pedirles todo lo que pueden dar. Hay que llevarlos suavemente, procurar que no se irriten, reprimir sus demasiados entusiasmos y aconsejarles que sean parcos en sus alimentos”.
Prefectos o celadores
Para el buen desempeño de su encargo, los celadores, también llamados prefectos de divisiones, debían conocer el carácter, las cualidades y defectos de los alumnos, pero evitar “cuanto huela a espionaje por ser sumamente odioso”.
Se les prohibía juntar en grupos a los caracteres que pugnaran entre sí, porque sería fomentar discordias. “Igualmente, no junte a los que van demasiado acordes, para evitar amistades particulares”.
Más sobre esta sección Más en ZocaloApp-home2
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 7 horas
Hace 7 horas
Hace 11 horas
Hace 12 horas
Hace 17 horas
Hace 18 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia