Monclova Región Centro
Por
Mario Valdés
Publicado el jueves, 29 de octubre del 2026 a las 04:00
Nadadores, Coah.- Entre flores, oraciones, ofrendas y muestras de profunda fe, decenas de creyentes acudieron este 28 de octubre a la capilla de San Judas Tadeo, ubicada sobre la carretera Federal número 30, a la altura del ejido Celemania, donde año con año se fortalece una tradición que nació del agradecimiento por la vida y que hoy representa el legado de Ricardo Ontiveros Medellín, exalcalde de Nadadores.
La historia de esta capilla está estrechamente ligada a la tragedia de la explosión ocurrida en este mismo punto, un acontecimiento que marcó a la comunidad y del cual Ricardo Ontiveros Medellín logró sobrevivir, pese a sufrir graves lesiones, entre ellas quemaduras, cortaduras y la presencia de una pieza metálica en su cuerpo.
A partir de aquella experiencia, el exalcalde y su familia encontraron en la devoción a San Judas Tadeo una manera de expresar su agradecimiento por la oportunidad de seguir con vida. Lo que comenzó con un pequeño nicho se transformó, con los años, en un espacio de oración y convivencia que hoy recibe a un número cada vez mayor de fieles.
Este 2026 representa un año especialmente significativo para la familia Ontiveros, pues es la primera celebración del 28 de octubre que viven sin Ricardo, quien durante años impulsó esta tradición y mantuvo una profunda devoción por el santo.
Su esposa, Socorro Díaz, recordó con nostalgia y cariño la fe que caracterizaba a su marido, así como las visitas que realizaban juntos al lugar para mantener viva la costumbre que él mismo inició.
“Él era devoto de todas estas cosas. A veces venía solo y otras veces nos veníamos los dos”, compartió, al recordar cómo Ricardo acostumbraba acudir a la capilla para encomendarse a San Judas Tadeo.
Para Socorro, regresar al sitio tiene un significado especial, pues cada rincón le recuerda a su esposo y los años que compartieron alrededor de esta tradición. Aunque reconoce que su ausencia ha dejado un profundo sentimiento de soledad, también encuentra consuelo al observar que la devoción que él sembró continúa creciendo.
“Se siente bonito el hecho de que muchas personas vengan y que esté todo muy bonito, alegre. A mí me gusta mucho que esté la gente, que sea alegre, que no estén tristes ni nada”, expresó.
La mujer destacó que, con el paso del tiempo, cada vez son más las personas que se acercan a la capilla para dejar flores, presentar sus ofrendas y elevar sus peticiones, convirtiendo el lugar en un punto de encuentro para quienes comparten la fe en el llamado santo de las causas difíciles.
Asimismo, la convivencia entre los asistentes y la entrega de reliquia forman parte de esta celebración, en la que la espiritualidad se combina con la solidaridad y el acercamiento entre las familias.
Aunque en esta ocasión su hijo no pudo acompañarla debido a sus compromisos laborales, Socorro permaneció en el lugar para recibir a los visitantes y participar en la festividad que durante tantos años compartió con su esposo.
Así, entre plegarias, flores y muestras de agradecimiento, la capilla de San Judas Tadeo en Celemania volvió a ser escenario de una tradición que trasciende la fe individual para convertirse en parte de la memoria colectiva de la comunidad.
Legado de fe
A un año de la ausencia de Ricardo Ontiveros Medellín, su legado permanece en el pequeño nicho que dio origen a la capilla y en cada persona que llega hasta este punto de la carretera 30 para pedir, agradecer o simplemente encontrar consuelo en la devoción al santo de las causas difíciles.
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