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Publicado el sábado, 24 de enero del 2026 a las 18:24
Ciudad de México.– En 2026, miles de inversionistas en México se enfrentan a una decisión clave: apostar por la seguridad de los CETES o buscar mayores rendimientos a través de plataformas bursátiles como GBM. La elección no es única ni universal, pues depende del perfil de riesgo, los objetivos financieros y el plazo de inversión de cada persona.
Los Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES) se mantienen como uno de los instrumentos más utilizados por los ahorradores. Al tratarse de deuda emitida por el Gobierno federal, son considerados de bajo riesgo y ofrecen rendimientos estables que, en términos históricos, han superado la inflación.
Actualmente, las tasas nominales de los CETES se ubican entre 7 y 7.5 por ciento anual, según el plazo contratado —que puede ir de 28 a 364 días— de acuerdo con datos de mercado y subastas del Banco de México.
Uno de sus principales atractivos es la accesibilidad. A través de la plataforma Cetesdirecto, los inversionistas pueden comenzar desde 100 pesos sin pagar comisiones, lo que los convierte en una alternativa popular para quienes inician su camino en el ahorro formal o buscan proteger su capital con alta liquidez.
No obstante, el ciclo de recortes en la tasa de referencia de Banxico ha reducido el atractivo relativo de estos instrumentos. Especialistas coinciden en que, si bien los CETES continúan ofreciendo rendimientos reales positivos, su capacidad para maximizar ganancias a largo plazo es limitada frente a otras opciones del mercado financiero.
En contraste, GBM (Grupo Bursátil Mexicano) opera como una plataforma que brinda acceso a una gama más amplia de instrumentos, entre ellos fondos de inversión, acciones, ETFs y portafolios diversificados. Algunos de sus productos de deuda buscan superar los rendimientos de los CETES mediante gestión activa, mientras que sus fondos de renta variable y globales apuntan a mayores retornos en el mediano y largo plazo.
De acuerdo con datos históricos del sector, ciertos fondos orientados al crecimiento han logrado rendimientos promedio de dos dígitos, muy por encima de los instrumentos tradicionales de renta fija, aunque con mayor exposición a la volatilidad.
Asimismo, herramientas como Smart Cash permiten a los usuarios invertir en instrumentos de deuda con liquidez diaria, combinando flexibilidad y seguridad, aunque con rendimientos generalmente menores que los obtenidos al comprar CETES directamente.
Sin embargo, este tipo de inversión también implica mayores riesgos. A diferencia de los CETES, respaldados por el Estado, los fondos y acciones pueden registrar caídas temporales y fluctuaciones significativas en su valor. Además, existen costos por comisiones y consideraciones fiscales que pueden impactar el rendimiento final.
Especialistas recomiendan evaluar el tratamiento del Impuesto Sobre la Renta (ISR) en cada instrumento y, en caso necesario, consultar con un asesor financiero o fiscal antes de tomar decisiones relevantes.
En conclusión, los CETES continúan siendo una opción sólida para perfiles conservadores o quienes priorizan seguridad y liquidez. En cambio, para inversionistas con un horizonte de largo plazo y mayor tolerancia al riesgo, plataformas como GBM ofrecen oportunidades de crecimiento más atractivas. La estrategia más efectiva, coinciden expertos, suele ser una combinación equilibrada de ambos enfoques.
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