Con motivo de la cuadragésima tercera Exposición itinerante de personas desaparecidas en el estado de Guerrero, el colectivo Memoria Verdad y Justicia de Acapulco llevó a cabo la colocación de fotografías de personas no localizadas, en lo que las madres llamaron sitios de esperanza, ubicados en las inmediaciones del palacio municipal de Zihuatanejo de Azueta, en la región de Costa Grande.
Su presidenta, Socorro Gil Guzmán, expresó que “en estos momentos ha sido necesario que varias organizaciones y colectivos de familias lleven a otras tribunas de responsabilidades internacionales al Estado mexicano, que no ha cumplido, y una de estas es, entre otras, la protección a la población por desaparición de personas”.
Gil Guzmán, quien busca a su hijo desaparecido desde el 5 de diciembre de 2018, recordó que se concretó la entrada en vigor del Artículo 34 de la Convención Internacional para la protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, que el Estado mexicano firmó y ratificó, y por ello está obligado a cumplir, pues con la entrada en vigor de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas en 2017, no han sido capaces de dar cumplimiento al propósito de proteger a la población mexicana contra las desapariciones forzadas.
Advirtió que México será observado por el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones forzadas de la Organización de las Naciones Unidas, la cual propondrá apoyo técnico para superar la crisis de desaparición.
“Esperamos que el Estado mexicano acepte, pues ha demostrado que no tiene la capacidad, por sí mismo, de proteger a la población contra este grave delito, sumando más de 133 mil personas desaparecidas de 1996 a la fecha”, señaló.
El colectivo indicó que son urgentes las medidas de prevención, búsqueda inmediata y la identificación forense para abatir el rezago de más de 70 mil cadáveres no identificados, almacenados en locales y camiones forenses, las investigaciones de los responsables, la atención a las familias para continuar en búsqueda de las personas desaparecidas, atención médica, asistencia psicológica, apoyo económico, medidas de no repetición y poder llegar a la restitución digna; para lo cual se requiere capacitar a un grupo amplio de profesionales de todas las áreas del conocimiento.
Las buscadoras han presentado exposiciones de fichas de personas desaparecidas en Acapulco, Chilpancingo, Petatlán, en Taxco y ahora en Zihuatanejo, donde han intervenido árboles de la Memoria y la Esperanza, con fotografías de sus seres queridos, los cuales fueron desaparecidos forzadamente.
Asimismo, madres reprocharon que el Estado no reconozca la crisis humanitaria, la cual se expresa en asesinatos, desaparición de personas, feminicidios, cuerpos sin identificar, desplazamientos forzados, trata de mujeres y niñas, trabajo esclavo, entre otras problemáticas.





















